viernes, 29 de mayo de 2015

Los emires de Al Andalus


Los emires de Al Andalus

Cuando Abderramán I toma el poder se inicia una nueva etapa en la España musulmana: el emirato, que independiza Al Andalus de Bagdag. Ocupa éste desde el año 132 al 316 de la Hégira, del 756 al 929 de la Era Cristiana
El emir es un título equivalente a rey cristiano. Son ocho:

Abderramán I
Hixén I
Al Haken I
Abderramán II
Muhammad I
Al Mundir
Abdalah
Abderramán III (comenzó éste su mandato como emir en el año 300 H y se proclamó califa el 316 H)

Durante este periodo la acuñación fundamental es el dirham de plata, complementándose en algunas ocasiones con piezas de cobre, los feluses. El oro quedaba para las acuñaciones del califa oriental, al que se le debía obediencia religiosa.

Anverso, centro:         No Dios sino / Dios sólo El / No compañero para El
Anverso, orla:             En el nombre de Dios se acuñó este dirham en Al Andalus el año ….
Reverso, centro:         Dios es único / eterno e indiviso. No engendrante ni engendrado ni existe / semejante a El
Reverso, orla:            Mahoma el enviado de Dios, envióle con la religión verdadera para que resplandezca sobre toda otra, aunque repugne a los asociadores.

La característica de los dirhames de esta etapa es la uniformidad. Todos tienen escrito lo mismo a excepción de la fecha de emisión. Y la ceca siempre es la misma, Al Andalus.
Estamos queriendo decir que no aparece el nombre del emir emisor que ha de averiguarse en función de la fecha que aparece.
Se convierte así este dato, la fecha, en importantísimo. Si por cualquier causa no es posible leerla nos quedamos  con una información incompleta pues sólo podríamos decir que estamos en la etapa emiral. Las fuentes de esta época son escasas por lo que una moneda con la información completa es un documento original del que se pueden extraer  muchos datos.
En los dirhames que os expongo a continuación se dan esas circunstancias de las que hablamos pues tienen la fecha defectuosa por diversos motivos. En estos casos hay que acudir a otros aspectos tales como adornos, epigrafía, tamaño…
En ese aspecto va este pequeño artículo pues trata de dirhames que tienen la fecha impracticable y que con paciencia se logra averiguar:




Este primer dirham nos muestra una pieza con muy buena conservación pero justo en el lugar ocupado por una parte de la fecha encontramos un una masa metálica producida posiblemente por una rotura del cuño. Un detenido estudio nos lleva a concluir que es del año 200 de la Hégira (826 JC), ya que el pegote no afecta a las decenas o unidades pues esas no existen, y sí lo hace a la palabra  sanata o año, y perteneciendo por lo tanto al emir Al Hakem I.





En otras ocasiones falta un trozo de metal que se le separó para usarlo como moneda fraccionaria, con mala suerte en este caso pues afecta a las decenas y centenas. Sólo tenemos las unidades, un siete, y parte de las decenas. Abderramán II, en este caso en el año 217 H.






Y en otras simplemente se encuentra borrada dicha información, unas veces por desgaste producido por el uso, pero en otras por muy diversos motivos como por ejemplo por un doblez en la moneda que hace que se borren las partes más salientes; o por el mismo proceso de acuñación en el que el obrero giró un poco la muñeca al dar el golpe con el martillo de forma que la presión se dirigió a una parte de la moneda. O porque el cóspel es más fino en esa zona. En este caso estamos ante el año 260 de la Hégira y perteneciendo a Muhammad I



Por último este dirham que vemos tiene un desplazamiento en el anverso que afecta casi a la totalidad de la fecha a la vez que desgaste quedando sólo el doscientos. Podemos afirmar que es del 230 de la Hégira. Abderramán II.


En cuanto a la ceca ya hemos dicho que siempre es Al Andalus. Debe considerarse, pues, que en muchas ocasiones pertenece a una localidad indeterminada ya que el término Al Andalus se correspondería a la España musulmana. Y así es en los primeros momentos, y es ya con Abderramán II cuando hay constancia de que se localiza en Córdoba.

De la moneda de cobre, el felús, se sabe menos pues muy raramente llevan la fecha. Y si la llevan corresponden a un periodo anterior, al Periodo de los Gobernadores. Vaya, que no se sabe cuando se produce el paso del Periodo de los Gobernadores al Emirato.  Sí se sabe que conforme pasa el tiempo se va produciendo una disminución en el grosor, de forma que cuando las piezas son más finas corresponden al Emirato




Anverso: No Dios sino / Dios sólo El / No tiene compañero
Reverso: Mahoma / el enviado de / Dios


Este felús tiene las características de ser puramente emiral. Las leyendas son distintas a las piezas argénteas; vemos en él la profesión de fé en el anverso y la misión profética en el reverso. Sin orlas. Se atribuye a Abderramán II.


domingo, 26 de abril de 2015

Ni quito ni pongo Rey...


Ni quito ni pongo rey …


La segunda mitad del siglo XIV se caracteriza en el reino de Castilla por una sucesión de guerras que van a tener una consecuencia desastrosa en la economía del Estado.
Y más concretamente con la muerte de Pedro I “El Cruel” (o “el Justiciero”) y el advenimiento de Enrique II “el de las Mercedes” (también se le conoce a éste como “el Fraticida” o “el Bastardo”), de la casa de Trastamara.

Ambos eran hijos de Alfonso XI, si bien Pedro era hijo legítimo con Doña María de Portugal mientras que Enrique era bastardo tenido con Doña Leonor de Guzmán. Las disputas entre ambos hermanos fueron constantes y se saldaron con la muerte del legítimo heredero por parte del bastardo.

Las guerras fraticidas se relacionan con personajes y acontecimientos como:
-          Alianza con Pedro IV de Aragón contra su hermano Pedro. Prometía Enrique el Reino de Murcia y 10 plazas importantes el día que subiese al trono. Negó posteriormente al rey de Aragón todas las cesiones territoriales que le había prometido en los tiempos difíciles.
-          El mercenario francés Beltrán de Duguesclín.
-          Fernando I de Portugal invade Galicia.
-          Duques de Lancaster y York, pretendientes al trono.
-          Incluso el rey nazarí de Granada Abu Abd-Allah Mohamed ben Yuçuf (Mohamed V) participó en las guerras fraticidas siempre del lado de Pedro I. Ya en 1367 se aliaron contra Córdoba, que había tomado parte por Enrique, y se enfrentaron el 6 de noviembre al Adelantado Mayor de la frontera Alonso Fernández de Córdoba en la Batalla de los Piconeros. En el año 1368 apoyó a Pedro con un poderoso ejército, haciendo algunas correrías por el territorio castellano a la muerte de éste.

La noche del 23 de marzo de 1369, Pedro I, vencido en los Campos de Montiel, caía bajo la daga de su hermanastro Enrique en la tienda de Duguesclín, entronizándose así la rama bastarda de Trastamara en Castilla. Se cuenta de Duguesclín la frase de “Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor” pronunciada en el mismo momento del fraticidio.
Las recompensas que recibieron los nobles aliados junto con Duguesclín y demás soldados de fortuna fueron cuantiosas, lo que unido a las continuas contiendas relatadas justifican la depreciación que tuvo la moneda, que algún autor ha llegado a definir como las “falsificaciones reales”.





 Enrique II, reales de vellón de 1369


El caso más típico de esa situación se da con el real de vellón de Enrique II.
Se trata de una moneda que debería ser de plata, pero que se acuña en vellón. Son piezas que presentan en el anverso el busto coronado del rey de frente con las iniciales E-N coronadas a los lados. Y en el reverso el escudo cuartelado con castillos y leones rampantes a izquierda.
Y en el exterior + ENRICVS DEI GRATIA REX CASTELLE en ambas caras (no apreciable en este caso por cuestiones obvias)
Se acuñaron en Córdoba, Coruña, Cuenca, León, Medina del Campo, Segovia, Sevilla, Soria y Toledo. Estas emisiones se realizaron en el año 1369.
Estos reales tenían una ley de 3 dineros (en lugar de 11 dineros 4 granos) y una talla de 70 en marco (en lugar de 66). Para que nos entendamos, aproximadamente 250 milésimas en lugar de 930. Y un peso de 3´3 gramos en lugar de 3´5 gramos. ¡Se había rebajado su plata a la cuarta parte!
En las Cortes de Toro de 1371 se bajaron los falsos reales a 1 maravedí, declarando que la superior valoración “se había fecho por poder pagar muchas e muy grandes quantías que debía a Mosén Beltrán de Claquín”


lunes, 30 de marzo de 2015

Los últimos reales


Los últimos reales

En 1925 aparece un nuevo metal en los reales, el níquel, en monedas de 25 céntimos acuñadas durante la dictadura de Primo de Rivera, al igual que la siguiente de 1927.
Repetimos, si 4 reales son una peseta, 25 céntimos son un real.
Ha desaparecido en ellas el nombre y busto del rey, Alfonso XIII, y la única alusión que se hace de la monarquía es la corona real




Alfonso XIII, 25 céntimos o un real, de 1925




Alfonso XIII, 25 céntimos o un real, de 1927


No tendría ninguna importancia que se le llamase real a los 25 céntimos de Alfonso XIII pero sí la tiene que se le llamase a los 25 céntimos de la República, pues esa había sido una de las causas de que se eliminase la denominación real en las monedas, por la clara referencia monárquica que tenía y que se deseaba eliminar con el destronamiento de Isabel II.




República Española. 25 céntimos o un real, de 1934. Madrid

Estamos ante un real republicano ¡¡Toma ya¡¡
La Segunda República fue proclamada el 14 de abril de 1931, y cinco años después comenzaba la guerra civil.
En la iconografía se repite la presencia de una mujer con una rama de olivo como ya lo hizo el Gobierno Provisional en las primeras pesetas en 1869, y en el reverso una espiga y una rueda dentada en alusión a la agricultura y la industria.




Guerra Civil, Zona Nacional, 25 céntimos o un real, de 1937

El Gobierno de Franco consiguió abastecerse de moneda fraccionaria con la ayuda de Austria en plena guerra civil. Estas monedas fueron fabricadas por la empresa austríaca Berndorfer Metallwerenfabrik, y aunque la fecha que aparece en ellas es 1937 en realidad se fabricaron en el 38 y circularon hasta el año 1951 en el que se retiraron.
Evidentemente aunque se fabricaron fuera del país, el diseño fue español. El Gobierno de Franco vuelve a utilizar, como cinco siglos antes lo hicieran los Reyes Católicos, el yugo y las flechas que como sabemos simbolizaron la primera unificación de España. También aparece el lema del régimen: Una, Grande y Libre.



Guerra Civil, Zona Roja. 25 céntimos o un real de 1938

El gobierno de la República no se iba a quedar atrás y también durante la Guerra Civil  acuña otros 25 céntimos que tampoco se libraron de que el pueblo los denominase un real.

Ya se había convertido en un clásico que el real tuviese un agujero central.