jueves, 29 de enero de 2015

El real



El real

Vamos a considerar en primer lugar las numerosísimas ocasiones que se emplea la palabra “real” en nuestra lengua. Es un adjetivo de rey, al que siempre hace referencia.
Veamos algunos ejemplos:

Sociedades deportivas: Real Madrid, Real Sociedad, Real Betis Balompié…
Lugares concretos: Calle Real, Palacio Real, Capilla Real, Real de la Feria, Cañada Real Soriana, Alcalá la Real…
Apellidos: del Real
Otras: Real Patronato, Real Academia de la Lengua…
Expresiones populares: No vale ni dos reales

Pieza clave de la numismática española. Unidad monetaria generalmente de plata que sufrirá, como todas, los cambios de la propia sociedad. 3´35 gramos. Comienza en Castilla en el s. XIV y termina oficialmente en el XIX, pero el pueblo lo seguirá utilizando hasta la primera mitad del s XX. Valor 34 maravedíes desde 1497 o 1/8 de escudo, y ¼ de peseta en siglo XX
Hay que asociar el real a la plata pues, salvo excepciones, los reales han sido de plata, y sólo en contadas ocasiones los encontramos en cobre siendo en este caso moneda fraccionaria (ejemplo: décima de real), o en otras ocasiones en oro, siendo estas monedas múltiplos del real (ejemplo 320 reales)
Veamos la evolución que tendrán los reales a lo largo de la historia.

El real de plata apareció por primera vez con Pedro I (1350-1369):


Pedro I el Cruel. Real de la ceca de Burgos
(de maravedis.net)

Anverso: DOMINVS MICHI ADIVTOR ET EGO DI - SPICIAM INIMICOS MEOS
(El Señor es mi ayudador y yo desprecio a mis enemigos- Hebreos 13:6)
Reverso: PETRVS REX CASTELLE E LEGIONIS
(Pedro Rey de Castilla y León)

El real de plata apareció por primera vez, repito, con Pedro I y como veremos su duración e importancia en la numismática española será excepcional. Eran unas preciosas monedas con una leyenda que se repetirá en numerosas ocasiones en la moneda española de las Edades Media y Moderna.

Con los Reyes Católicos comienza la abundancia de estas unidades y a partir de entonces se generaliza.
Tenemos piezas en plata de todos los tamaños, de ½ real a 8 reales; de cecas peninsulares o americanas; de acuñación a martillo, de volante o del Ingenio…
Pasamos a continuación a exponer varias piezas de real como ejemplo de ello:


Reyes Católicos, 1 real de la ceca de Sevilla
Peso: 2´55 gr



Carlos III, real tipo macuquino de la ceca de Potosí
Peso: 2´6 gr

Isabel II, 1 real de 1849, ceca de Madrid
Peso: 1´3 gr.


Cuando encontramos monedas de cobre con la denominación “real” estamos ante monedas fraccionarias. Sería el caso de las dos siguientes:


Isabel II, 25 céntimos de real (o un cuartillo) de 1864, ceca de Segovia
Peso: 9´2 gr.



Isabel II, medio real (o cinco décimas) de 1850, ceca de Segovia
Peso: 19´5 gr.

La primera tiene como particularidad el poseer dos valores faciales: 25 céntimos de real y un cuartillo; pero en ambos casos se nos dice que es la cuarta parte de un real. Se está introduciendo al Sistema Métrico Decimal: por una parte se mantiene la antigua unidad, el real, pero por otra se habla de 25 céntimos de real, es decir, se han eliminado los maravedíes como fracción y aparecen los céntimos que ya corresponden al nuevo sistema.
En la segunda ocurre lo mismo
Y ésta que se ofrece a continuación sería la excepción pues siendo de ½ real, es de plata:


Carlos III, ½ real de 1761, ceca de Madrid
Peso: 1´4 gr.

Y otra excepción en el sentido contrario sería esta pieza de dos reales realizada en cobre. Es, que yo recuerde en este momento, el único caso en que la ceca hace referencia a un personaje y no a un lugar. Morelos fue un revolucionario mejicano en contra del gobierno español de la época. La mayoría de las piezas que emitió lo fueron en cobre y una pequeña parte en plata.


Fernando VII, 2 reales de 1812 de Morelos



sábado, 27 de diciembre de 2014

El alfabeto ibero-tartesio




El alfabeto ibero-tartesio

Uno de los tesoros a conservar e investigar en nuestro país es el alfabeto ibérico.
Proviene del alfabeto fenicio, el más antiguo del mundo, que tuvo tres troncos entre ellos el europeo, y dentro de éste la rama occidental. Y debemos aclarar en primer lugar que el término ibérico no es territorial ni político sino cultural.

Cuando Roma invade la península los territorios del interior desconocían la moneda, por lo que las primeras emisiones de las localidades de la Hispania Ulterior se sitúan en el segundo siglo antes de Cristo. Su emisión fue destinada al uso de los indígenas con la utilización del alfabeto propio, lo que a su vez nos da idea del nivel cultural alcanzado. Los alfabetos ibéricos comenzaron en Tartessos y de aquí irradiaron al resto de la península; el aislamiento de las poblaciones y el transcurso del tiempo dieron lugar a lógicas diferencias.

Dentro de las monedas ibéricas hay que distinguir dos tipos fundamentalmente: las ibéricas propiamente dichas que se situarían en el cuadrante norte-oriental de la península, y las ibéricas del sur en lo que aproximadamente es hoy Andalucía y el Algarbe portugués. Y al margen, las obulconenses. Las primeras se caracterizan por la utilización exclusiva del alfabeto ibérico, mientras que en las segundas tenemos monedas con el alfabeto ibero-tartesio. Y en el caso de Obulco (población turdetana) con caracteres gráficos no siempre coincidentes con los tartesios, con variantes morfológicas y dudas en algunas lecturas.
Todas son del mismo origen, proviniendo como hemos apuntado del fenicio arcaico. Llegarían a continuación las influencias helenísticas de las colonias griegas.
Los iberos recibieron los primeros caracteres alfabéticos unos doce siglos antes de Cristo de los comerciantes de Tiro, que colonizaron el Mediterráneo hasta Cádiz, y empezaron a utilizarlos ya con las influencias griegas unos 200 años a. de JC, después de haber fundado Ampurias.

Las leyendas ibéricas casi no tienen vocales, al estilo de las lenguas semíticas, lo que viene a identificar su origen asiático. En las monedas más antiguas aparece escrito de derecha a izquierda. Y las de Obulco tienen la característica de poseer abundante escritura, lo que las convierte en únicas:



As de Obulco
 Peso: 15,7 gr; diámetro: 30-25 mm.

Los ases de Obulco nos ofrecen una de las pocas muestras del alfabeto ibero-tartesio. Se convierte así la moneda en un documento importantísimo de investigación de nuestras raíces andaluzas


Obulco era una ciudad de la Bética, identificada sin discusiones con la jienense Porcuna. 
Obulco, Obula o Urbs Victrix Municipium era el nombre antiguo de la localidad de Porcuna, de la provincia de la Bética. La  moneda por tanto es turdetana (región entre Sierra Morena y el río Betis).

En las monedas de Obulco se dan a su vez tres tipos: las primitivas con utilización exclusiva del alfabeto indígena apareciendo el nombre de IPOLCA en caracteres, como digo, ibero-tartesios; las bilingües con la utilización conjunta de los alfabetos indígena y latino y por último y las más recientes con inscripciones sólo latinas. Esta moneda que os presento hoy es de tipo bilingüe y se podría datar entre los años 200-100 antes de Cristo.
En el anverso aparece el busto de una mujer con el pelo retorcido terminando en un moño y collar, en un tosco retrato, y  OBVLCO en caracteres latinos (Sólo se aprecia OBV). El busto podría ser de Artemisa, Ceres o una diosa local.
En el reverso un arado (no se percibe por el desplazamiento del cuño) y una espiga con nombres de dos magistrados del momento con los caracteres gráficos indígenas citados, y posiblemente más antiguos que los tartesios. En el caso de monedas de mayor tamaño aparece también un yugo. Si las piezas son de menor tamaño, caballo, jabalí o águila.
Estas escrituras se denominan ibero-tartesias y dan una serie de datos de importancia excepcional para el estudio del correspondiente alfabeto y de las culturas prerromanas
Ésta es la transcripción de la leyenda, con muchas de las letras invertidas:






Son los nombres de los magistrados de ese momento: Orcailu y Dundesdelbecu.  Otros autores difieren en la interpretación, leyendo Urcailtu y Neseltuco. Más de quince nombres se han identificado en las monedas de Obulco.
La ceca de Obulco es la más importante de la península es esos momentos después de Ampurias, tanto por el número de tipos que acuña como por la cantidad de piezas, y tendrá influencia en las acuñaciones de otras ciudades, como las cordobesas VLIA (Montemayor) o CARBVLA (Almodóvar del Río).

viernes, 28 de noviembre de 2014

Las estrellas


Las estrellas

Dedicado a Manolo Flamil, con quien aprendí lo poquito que sé de astronomía

Una de las constantes que aparecen en las monedas españolas es la presencia en ellas de una o varias estrellas. Es muy interesante en ese sentido el periodo medieval hispanomusulmán, en el que nos vamos a detener en varios casos.

Ya desde el principio de la invasión observamos la presencia de la estrella en las monedas que tradicionalmente se ha identificado con la estrella Sirio, la más luminosa del cielo,  porque al aparecer por occidente se la identificaba con Al Andalus.
Este primer periodo de dominio musulmán se denomina indistintamente Periodo de Conquista, Periodo de los Gobernadores o Waliato (de walí, gobernador)
Son piezas casi exclusivamente de cobre que se denominan feluses y que tienen como característica su grosor; puede que alguno de ellos se acuñase en África.
Al primero que vemos se le conoce precisamente como el felús de la estrella:

Felús del Periodo de Conquista, ceca Al Andalus

Peso: 10 gramos; diámetro: 19-22 mm; grosor: 4 mm.


Es una moneda de cobre, tosca y gruesa. En su parte central tenemos una estrella de 7 puntas, y en ella se lee en su orla del anverso:   "No Dios sino Allah .... Mahoma el enviado .....". La encontramos también con 6 u 8 puntas. Y en la otra cara “Al Andalus” en el centro en dos líneas. Su año de acuñación hay que situarlo alrededor del 108 H.


Felús del Periodo de Conquista

Peso: 3´1 gramo; diámetro: 15-17 mm; grosor: 2´5 mm

Anverso: "En el nombre de Dios // el reino es de Dios"
Reverso: “Mahoma, enviado de Dios”, y entre los dos renglones la estrella



Felús del Periodo de Conquista

Peso: 1´3 gramos; diámetro: 11 mm; grosor: 2 mm


Con estrella de 5 puntas y espiga en el anverso. Son monedas muy pequeñas. Se calcula que fueron acuñadas con anterioridad al 143 H, pues los hallazgos en la excavación realizada hace unos años en la Mezquita-Catedral de Córdoba las sitúan en los niveles del suelo correspondientes a ese año.

Como hemos apuntado las tres monedas anteriores son del denominado Periodo de Conquista, estando España bajo el mandato de los gobernadores de Damasco.


Felús de Muhammad I

Peso: 1,7 gr ; diámetro: 19 mm ; grosor: 1 mm


Felús de Muhammad I del 268 H, ceca de Al Andalus

 Las leyendas están completas. Sólo traducimos la orla del anverso por los datos que contiene:
“En el nombre de Dios se acuñó este felús en Al Andalus el año ocho y sesenta y dos cientos”


En el año 132 H (756 JC) el único omeya que quedó de la revolución abasida en Siria, logró formar un reino independiente en Al Andalus. Era el que conocemos como Abderramán I, o Abderramán el Inmigrado.
Y un sucesor suyo, el emir Muhammad I (238-273 H) tiene sus monedas con la presencia generalizada de la estrella, como en los dos casos que se exponen.
En todo caso en el Emirato de Córdoba los feluses se caracterizan por un menor grosor a la vez que una escritura con rasgos ya más depurados, y es en el 268 H, y sólo ese año, cuando se produce la acuñación en cobre de Muhammad I con fecha y ceca.
En la puerta de San Sebastián de la Mezquita-Catedral de Córdoba, en su dintel, se lee:
“Por mandato del Amir, perfecciónelo Dios, Muhammad ben Abderramán”. Ese Muhammad es el personaje al que hacemos referencia.



Abderramán III, dirham del 330 H, ceca de Al Andalus

Durante el Califato se va viendo la estrella en muchas monedas. En el caso de Abderramán III, del que es el dirham de la foto, la tenemos de forma permanente desde el año 330 al 333 H.


 
Al-Haquen II, dirham del 354 H, ceca de Medina Azahara

Doble estrella aparece en este dirham de Al-Haquen II, de la ceca de Medina Azahara. El año 354 H es el que más se repite en las escrituras que adornan el mihrab de la mezquita de Córdoba; creo que en 4 ocasiones.
En el cuarto renglón del reverso del dirham de Abderramán, y en el tercero de Al-Haquem se lee Príncipe de los Creyentes: es el título del califa.



Al Muzaffar  Abdelmelik (452-457 H), fracción de dinar del 453 H, ceca de Valencia

Anverso:
“Al-Muzaffar / No dios sino Dios”
Reverso:
“Aben / El Iman / Abd Allah / Aglab”

Y terminamos con esta fracción de dinar de la Taifa califal de Valencia.

Pero nos queda una pregunta. Es curioso que, como hemos visto, la presencia de las estrellas en la moneda hispanomusulmana es una constante, y habría que pensar que lo mismo sucedería con la media luna, símbolo musulmán de todos sabido.
¿Cabría suponer que la media luna la tendríamos al menos en la misma proporción que las estrellas?

Pues no; es más, no recuerdo en este momento que aparezca ni una sola vez. Y sin embargo sí la vemos en monedas cristianas, en unas veces como menguante y en otras como creciente. Así es la vida, lo que esperamos no está y sí lo que no esperamos.