viernes, 28 de febrero de 2014

Milésimas, quilates...


Milésimas, quilates…después de Isabel II

Al igual que en la joyería, las monedas de oro y plata necesitan la aleación de otro metal para que se obtenga la adecuada dureza, apareciendo así la ley que no es ni más ni menos que las partes de metal fino que contiene la pieza.
Con Isabel II se inicia la modernidad en muchos órdenes, entre ellos los sistemas de metrología, instaurándose el Sistema Métrico Decimal. Para ello, si se trata de la plata, la ley se mide en milésimas.
Así, si de una moneda decimos que tiene una ley de 900 milésimas estamos afirmando que de 1000 partes 900 son de plata (9 de cada 10) y el resto del metal utilizado para alearla.
900 milésimas es la ley que tienen los duros de plata tan conocidos



Amadeo I, 5 pesetas, ley 900 milésimas

Algunos de ellos tienen escrita en su reverso Ley 900 milésimas, 40 piezas en kilog., como en este caso de Amadeo I, para que quede claro cual es su fineza.


Alfonso XIII, 2 pesetas, ley 835 milésimas


Isabel II, 40 céntimos de escudo, ley 810 milésimas

Sin embargo en las piezas menores de 2 ptas, 1 pta y 50 céntimos la ley era de 835  milésimas. E incluso las piezas de Isabel II de 40, 20 y 10 céntimos de escudo se fabrican con una ley de 810 milésimas.
Se cumple aquí eso de que un duro no son cinco pesetas
No hay ninguna dificultad en la comprensión de la ley con estas unidades.

Con el oro se emplean los quilates indistintamente con las milésimas. El oro puro tiene 24 quilates, y 1 quilate 4 granos. Es decir que si el oro está puro, de 24 partes 24 son de oro; se deduce que si tiene una ley de 18 quilates nos encontraríamos con que de 24 partes 18 son de oro, y las 6 partes restantes de otro metal; o si de ley 12 quilates, que hay 12 partes de oro (o sea, que la mitad no es oro)
Cada quilate equivale a 41,666 milésimas, y un grano a 10,41 milésimas
Es curioso cuando vemos en una etiqueta “oro de ley”, pero ¿de qué ley?
El metal empleado en la aleación es plata o cobre, dependiendo del metal y de la ley el color resultante. No tiene ninguna consistencia eso del color del oro viejo


Isabel II, 10 escudos, ley 900 milésimas


Alfonso XII, 25 pesetas, ley 900 milésimas


Estas monedas son de las más conocidas de oro en España. En la primera tenemos, quizás, el mejor retrato de Isabel II, y la segunda son los conocidos 5 duros de oro. En ambas tenemos en el reverso el escudo de España rodeado del toisón de oro y todo bajo un dosel.
La introducción del Sistema Métrico Decimal supuso la homologación con el mundo así como la adopción de un sencillo sistema como hemos visto. Pero hasta entonces las cosas habían sido muy distintas.


jueves, 30 de enero de 2014

Las primeras monedas americanas




No es habitual encontrar monedas con dos titulares.  Esa circunstancia de la doble inscripción de titulares en la moneda sólo se ha producido en España en escasas ocasiones, con los Reyes Católicos por ejemplo, marido y esposa como sabemos; o ahora, en esta primera moneda que hoy presentamos, con Carlos I y Juana que son hijo y madre respectivamente. Tal es el caso de estos dos reales de esta primera foto:





Anverso:         CAROLVS ET IHOANA – Mº - O
                        Carlos y Juana
Reverso:          REGES HISPANIARVM ET INDIARVM – (P)LVS VLTR(A)
                        Reyes de las Españas y las Indias – Más allá

Estas piezas en las que el nombre del emperador va asociado al de su madre, Juana La Loca, son de las primeras que se emiten en este reinado. Doña Juana se encontraba recluída en Tordesillas, pero Carlos I aceptó que si mejoraba su salud ésta volvería a reinar. Por ese motivo se mantiene su nombre en las monedas.
Está acuñada en Méjico según acredita la marca de ceca M superada de “o”.
El valor facial de dos reales viene expresado, siguiendo una tradición indígena, por los dos glóbulos que hay entre las columnas.
Y es muy interesante también la presencia por primera vez de las columnas de Hércules y la inscripción PLVS VLTRA, tan trascendentales en nuestra historia. La inscripción PLVS ULTRA irá evolucionando en cuanto a su posición, pasando de la parte central a situarse en unas cintas que rodean las columnas.
No obstante lo anterior la inicial “O” puede corresponder al ensayador Bernardo de Oñate que ejerció su oficio entre 1564 y 1567, por lo que podemos estar ante una pieza de Felipe II que mantiene los datos de sus progenitores.

Méjico y Santo Domingo son las dos primeras cecas que se ponen en funcionamiento en las Indias. De Santo Domingo es la siguiente:


Anverso:         CAROLVS QVINTVS INDIARVM REX- S-P
                                    Carlos V Rey de las Indias. Santo Domingo
Reverso:          CAROLVS QVINTVS INDIARVM REX – F
                                   Carlos V Rey de las Indias

Son cuatro maravedíes, y es de las pocas monedas de vellón rico que se acuñan en las Indias.
S-P es la marca de ceca de Santo Domingo, y la F nos indica el ensayador Francisco Rodríguez; su trabajo se sabe que se desarrolló entre 1542 y 1556, por lo que habría que situar la acuñación de esta moneda entre dichos años.
A la ceca de Santo Domingo se le dio el privilegio en 1535 y se le renovó en 1541 para acuñar vellón con el mismo peso, ley y valor que el numerario peninsular. Se sabe también que las primeras emisiones fueron en el 1542 por las razones del ensayador citadas.
Es interesante destacar igualmente que el apelativo de “Quinto” corresponde a Emperador de Alemania y Países Bajos, título que poseía desde el 10 de julio de 1519. Abdicó a la corona española el 16 de enero de 1556 y murió en Yuste en 1558.  
Se deduce del ordinal la visión europeísta de su reinado
Santo Domingo no volvería a acuñar moneda hasta 1814-1821 con Fernando VII.

Estas monedas marcan el principio del esplendor, pero a su vez la semilla de la decadencia pues España, que había disfrutado de un excelente numerario respaldado por una sana economía, abandonaba ahora el productivo trabajo de sus campesinos y ganaderos que se convertían en soldados, descubridores, aventureros y colonizadores. Como en la actualidad tampoco faltaron los pícaros.

Con Santo Domingo y Méjico se inician las series numismáticas americanas, a las que se le irán sumando las siguientes:

-          Carlos I: Santo Domingo y Méjico
-          Felipe II: Lima, Potosí y La Plata
-          Felipe IV: Nuevo Reino y Cartagena de Indias
-          Carlos II: Cuzco
-          Felipe V: Guatemala y Santiago
-          Fernando VI: Popayán
-          Carlos IV: Nueva Guatemala
-          Fernando VII: Caracas, Sombrerete de Vargas, Zacatecas, El Real de Catorce, Guayana, Chiapa, Morelos, Oaxaca, Durango, Zaclatan, Tlalpujahua, Guanajuato, Guadalajara, Valdivia, Queretaro, Mendoza, Chihuahua, Zongolia, Valladolid de Michoacán y Chiloe, y Manila en las Indias Orientales.
 


jueves, 26 de diciembre de 2013

Las Reales Minas de azogue de Almadén



La ciudad de Almadén tiene una población de 6000 habitantes. Tan pequeña localidad ha tenido sin embargo un papel importantísimo en la economía española.
La utilización del mercurio tuvo su apogeo debido a su utilización industrial para la obtención de metales nobles, oro y plata, desde que en el año 1555 el sevillano Bartolomé de Medina utilizó un nuevo método de purificación, la amalgamación, que empleaba el mercurio o azogue. Se sabe que ya en 1554 planteó ante el virrey de Nueva España Luis de Velasco, un nuevo procedimiento para extraer el oro y la plata del mineral, amalgamando éste en frío con azogue. 
De esta forma este metal pasó a tener una gran importancia, monopolizando la Corona su producción y comercialización en las Indias con las Reales Cédulas de 4 de marzo de 1559 y 8 de mayo de 1572. Las minas de Almadén han sido el mayor y más rico yacimiento de mercurio conocido hasta la fecha, y el único que se ha explotado de forma ininterrumpida durante más de 2000 años. Los principales yacimientos estaban en Almadén, Idria y Huancavélica (España, Eslovaquia y Perú respectivamente).
Y no olvidemos el peligroso contacto con el mercurio, causante de males similares al “Mal de San Vito”. En esos años los presidiarios eran condenados a galeras o a las minas de Almadén.




Onza de Felipe V de la ceca de Méjico (de www.maravedís.org)
Oro producido con azogue de Almadén


En 1555, decíamos, Bartolomé de Medina inventa el “método del patio”, que consiste en la obtención de plata u oro mediante la amalgamación con el mercurio, lo que provocó el aumento de la demanda del azogue que se convirtió así en un producto básico para beneficiar las minas de plata americanas. El mercurio de Almadén se utilizará en Nueva España (Zacatecas, Guanajuato...)  y el de Huancavélica en Potosí.
El procedimiento era sencillo, se mezclaba el triturado base, que previamente se había tostado con sal y pirita si se trataba de obtener plata, con agua y azogue (en 6 u 8 veces la cantidad que se estimaba contenía la molienda que se iba a tratar) para formar una pasta. El mercurio disolvía al oro o la plata formando una amalgama que se aislaba mediante lavados. Por último se volatilizaba el mercurio subiendo la temperatura hasta los 360 grados, ¡quedando el oro con un 99´9 % de pureza! Y con una pérdida de 1 ½ kilos de mercurio por cada kilo de plata obtenido.
Toman de esta forma importancia los caminos para llevar el mercurio desde Almadén a Sevilla, caminos largos y llenos de dificultades. Los transportes se realizaban en carretas (10 quintales por carro) o con mulas (1 quintal por animal) y básicamente con este recorrido:
Un itinerario común: Almadén, Santa Eufemia, El Viso, Hinojosa del Duque, Valsequillo, Fuente Obejuna, Granja de Torrehermosa y Azuaga
Dos rutas para carretas a partir de ahí: Berlanga, Llerena, Montemolín, Monasterio, Santa Olaya, El Ronquillo, Castilblanco, Alcalá del Río, Guillena, Santi Ponce y Sevilla.
O bien: Guadalcanal, Malcocinado, Alanís, Constantina, Lora del Río, Alcolea, Tocina, Brenes, Alcalá del Río, Guillena, Santi Ponce y Sevilla.
Y para las mulas: Guadalcanal, Malcocinado, Alanís, Cazalla de la Sierra, El Pedroso, Cantillana, Brenes y Sevilla.
O lo que es lo mismo: Valle de Alcudia, Valle de los Pedroches, Valle del Guadiato, Campiña Sur de Badajoz, Sierra de Sevilla y Valle del Guadalquivir.
Ahora había que llevar el azogue a América. La ruta principal fue la de Sanlúcar de Barrameda o Cádiz – Veracruz que llegó a enviar 4000 quintales métricos anuales en los primeros años del siglo XVII.
Ya en territorio americano las dificultades eran enormes. De Veracruz a la capital del virreinato, unas 80 leguas, se tardaba en mulos 25 días o 35 si la temporada era lluviosa, con una diferencia de altitud de 2250 metros. Y de la capital, Méjico, hasta las distintas minas que lo necesitaban situadas hasta 500 leguas de distancia, por caminos intransitables, sin puentes….





Fernando VII. 8 reales de la ceca de Zacatecas
Plata producida con azogue de Almadén


Era muy sencillo: sin mercurio no se producía plata, y sin plata faltaba la fuente motriz de las colonias y del Estado en general. De esta forma la producción de azogue se convirtió en un asunto de prioridad nacional: nadie puede exportar azogue a las Indias sin autorización real, y por su parte que los habitantes de las colonias tuvieran prohibido comprar dicho producto exportado ilegalmente de la península.
El azogue español atravesó 9000 kilómetros desde su lugar de producción hasta su destino. Y el camino final era siempre doble, en un sentido circulaba el azogue y en sentido contrario la plata o el oro.