jueves, 22 de julio de 2010

La peseta (2)

Laureano Figuerola, ministro de Hacienda del Gobierno Provisional del general Serrano retoma un proyecto isabelino y lo aprueba el 19 de octubre del 1868 por el que se implantaba la PESETA como unidad monetaria nacional, al mismo tiempo que entraba en vigor oficialmente el Sistema Métrico Decimal para adecuarse a la Unión Monetaria Latina.
La UML imponía una unidad de plata de 5 gramos y 835 milésimas al igual que la popular pieza de pesseta o dos reales provinciales acuñados desde 1707 por Carlos III “El Pretendiente”.

La decisión de que la unidad tuviese el nombre oficial de PESETA se justificaba en que el término había sido inventado, usado y aceptado ya por el pueblo, y porque se eliminaban así otras denominaciones imperantes con profundo significado monárquico: escudo o real.
El gobierno pidió opinión a la Real Academia de Historia que emitió un informe el 6 de noviembre recomendando se imitase a los denarios romanos que el emperador Publio Aelio Adriano en el año 127 dedicó a Hispania, su provincia natal, porque como sabemos había nacido en Itálica (Sevilla).Y antes de terminar el año ya se encontraban grabados los troqueles por Luis Marchionni, que desde 1861 ocupaba el cargo de grabador principal de la Casa de la Moneda de Madrid.





Gobierno Provisional. 1 peseta de 1869. Madrid

Se comenzó a emitir en 1869 junto con sus correspondientes múltiplos y divisores, pero con distinta ley, pues mientras que las 5 pesetas la tenían de 900 milésimas, en las 2 y 1 peseta y 50 céntimos era de 835 milésimas.
En el anverso aparece una matrona con corona mural y rama de olivo, y recostada sobre unos montes. El cuerpo sobre los Pirineos y los pies sobre el Peñón de Gibraltar, representando así todo el territorio peninsular. Lo más curioso es que no aparece la palabra España.
¡¡Es una peseta apátrida¡¡
Estamos al inicio del sexenio revolucionario y, ya se sabe, con la revolución se permite cualquier cosa.
Ese mismo año se modifica la leyenda y se sustituyó el “GOBIERNO PROVISIONAL” por “ESPAÑA”, con lo que se subsana el olvido .... o el complejo.
También es curiosa la expresión del peso, “200 PIEZAS EN KILOGRAMO”

Con esa primera peseta se va a iniciar preciosa una serie, todas ellas en plata y 5 gramos de peso, que llega, pasando por Alfonso XII (joven primero y con patillas después) y Alfonso XIII (pelón, con rizos, con flequillo y con uniforme militar) hasta la Segunda República.


Pesetas de Alfonso XII



Pesetas de Alfonso XIII


En 1933, siendo titular la Segunda República aparece nuestra última peseta de plata.




República Española. 1 peseta de 1933. Madrid

Esta peseta debe su existencia a motivos propagandísticos pues tuvo una reducida emisión y no llegó a ser distribuida (de ahí la muy buena conservación que tienen; ésta en concreto está en flor de cuño).

La Segunda República realmente retiró las pesetas de plata primero para confiscarlas sin miramientos después. El posterior inicio de la Guerra Civil agravará la situación pero es éste un periodo del que merece la pena nos ocupemos en otra ocasión.

jueves, 1 de julio de 2010

La peseta (1)

Han pasado ya varios años de que desaparecieron las pesetas de nuestros bolsillos y quizás sea ya momento de volver a hablar y reflexionar sobre ellas.
La palabra peseta es un diminutivo femenino de peso, con innegable influencia de la lengua catalana en cuanto al sufijo (en castellano habría sido pesito), lo que se explica al ser en Cataluña donde inicia su existencia.
En la vida de la peseta hay que distinguir tres fases:

  • Una primera en la que el pueblo comienza a nombrarla
  • La segunda en la que se crea la moneda como tal
  • Y por último se convierte en la moneda oficial.


De los primeros documentos en que se cita a la peseta es la Pragmática Real de 16 de mayo de 1737, que dice así: “...la denominación de duro o peso duro para el real de a ocho y la peseta para el real de a dos, distinguiendo entre diferentes tipo de peseta, como la peseta mejicana o columnaria y la peseta provincial. Y ésta es la quinta parte del peso duro...”

También lo es la Real Orden de 26 de diciembre de 1759 que venía a recoger “toda la Moneda Provincial de pessetas, llamadas carolinas, que se labró en Barcelona por el intruso Gobierno desde el año 1707 hasta 1714”. Hace referencia a los reales de a dos acuñados por el Archiduque Carlos, el pretendiente en la Guerra de Sucesión, con nombre de Carlos III y retirados por orden de Felipe V.
Es decir, las primeras monedas llamadas pesetas por el pueblo fueron los reales de a dos (o 2 reales) que se acuñan a partir de los borbones y que equivalían a 5 reales de vellón. La moneda representativa de las primeras pesetas que os presento es precisamente ésa:



Carlos III. 2 reales de 1709, acuñados en Barcelona.


Anverso: CAROLVS (en anagrama) III HISPANIARVM REX 1709
Reverso: CAROLVS III D G

Insisto en que éste no es el Carlos III que normalmente conocemos sino el Archiduque Carlos, pretendiente austríaco al trono español tras la muerte de Carlos II.
Los territorios catalanes fueron afines a su causa, al que apoyaron en la contienda, y como consecuencia de ello Felipe V suprimirá privilegios del Principado.



José Napoleón. 1 peseta de 1812. Barcelona.


Anverso: Escudo de la ciudad
Reverso: EN BARCELONA – 1812 – PESETA

Cien años después de las emisiones de Carlos el Pretendiente, es ahora con la ocupación francesa del intruso José Napoleón (Pepe “Botella”) cuando se acuñan en Barcelona de 1808 a 1814 las primeras monedas con la denominación PESETA, equivalentes a 4 reales de vellón, y sus correspondientes múltiplos.
Los motivos eran una réplica del numerario francés del Consulado y del Primer Imperio, mientras que los epígrafes eran una concesión a la ciudad de Barcelona, lo que estaba en clara oposición con el numerario emitido en Madrid (con busto y valor 4 reales). Ante un monarca tan centralista como Napoleón, hay que sospechar que esta concesión era el primer paso de lo que más tarde manifestaría abiertamente en 1810, en sus intenciones de anexionar a Francia toda la orilla izquierda del Ebro.




Isabel II. 1 peseta de 1836. Cataluña.


Anverso: ISABEL 2ª REYNA CONST. DE LAS ESP. – B - PS
Reverso: PRINCIPADO DE CATALUÑA – 1 PESETA – 1836

Con Isabel II, cuyo reinado es uno de los más complejos e interesantes numismáticamente en España, se emite también una moneda de 1 peseta en los años 1836 y 1837 con el objetivo de solucionar la escasez de numerario existente (y muy parecida a la anterior).
Con estas piezas se pagó a las tropas institucionales que lucharon en la Guerra Carlista y origen del mote de “peseteros”, que es como se llamó a estos soldados a sueldo que defendieron los derechos de Isabel frente al pretendiente “Carlos V”.
Por esos mismos años se acuñan también monedas de 4 reales en Madrid, Barcelona y Sevilla que el pueblo sigue denominando como pesetas y que eran casi del mismo peso de los 2 reales ya citados, que la peseta de José I y ésta de Isabel II.


lunes, 7 de junio de 2010

Dos feluses de Al Andalus

El felús es la unidad más humilde del sistema monetario hispanomusulmán. Su acuñación fue relativamente corta, abarcando desde la invasión hasta el inicio del reinado de Abderraman III, antes de su autoproclamación como “Príncipe de los Creyentes” ocurrida en el 316 H. A partir de ese momento no se fabricaron y si se quería moneda fraccionaria se cortaban los dirhames de plata.





Son siempre de cobre, y de ellos se sabe que su uso era local, que se empleaban para pequeñas compras y que el Estado no los aceptaba en el pago de impuestos pues para ello exigía monedas de plata y oro. No se sabe la relación con la plata, es decir, cuántos feluses entraban en un dirham.
Su tamaño y peso son variados al igual que su grosor; sin embargo con éste último se puede establecer que son muy gruesos los cercanos a la invasión, reduciéndose conforme nos aproximamos a Abderraman III. Otra característica, sobre todo en los primeros, es el empleo de un mismo cuño al margen del tamaño de la moneda, con el resultado de encontrarnos las leyendas incompletas.
Hoy vamos a discurrir con uno de los primeros y otro de los últimos temporalmente hablando.






El primer felús que describimos está acuñado en Tánger, y no tiene fecha. Se lee en sus caras:


Anverso: "No hay más Dios q / ue Dios / sólo Él "
Reverso: "Muhammad es el En / viado de Dios / Tánger "



Sólo en los primeros tiempos se produce esa división de palabras entre líneas, por lo que estamos alrededor del 92 H, justo el año que se produce la invasión de Hispania por Tariq, y muy improbablemente posterior al 110 H
Pertenece al grupo denominado “feluses de la invasión”, Periodo de los Gobernadores o Waliato.
La presencia de estas monedas en la península se debe a que con ellas se pagaba a los soldados invasores, que a su vez las distribuyeron por la península.






El segundo felus es en cambio de los últimos, de la última serie fabricada. Del tiempo de Abderramán III, está acuñado en Al Andalus con una datación del 303 H. Es interesantísimo.
Se puede leer:


Anverso: “No hay más Dios / que el único Dios./ Ninguno puede asociarse a El”
Reverso: “Mahoma / el enviado de / Dios / Ibn Bahlul”


Orla del reverso: “…este felus en Al Andalus …”


Pero, ¿quién es Ibn Bahlul?
Una posibilidad es que sea un rebelde. Durante el emirato las rebeliones e intentos de independizarse del poder central eran constantes, llegándose a tal punto que con Abdallah (abuelo de Abderramán III) los rebeldes dominaban casi toda la España árabe, no quedándole al Emir más que la capital Córdoba y su distrito.


Por esos años la dinastía de los Aglabitas (de Ifriquilla) azuzaba y apoyaba cualquier movimiento insurgente contra el poder del emir cordobés, y como se da la circunstancia de que esta moneda es muy parecida a las aglabitas no cabría sino pensar que no es omeya sino que Ibn Bahlul es un rebelde a Abderraman III.
Otra posibilidad, más consistente, es que sea el personaje que crónicas árabes identifican con Ahmad ibn Habib ibn Bahlul, que fue nombrado zabazoque (inspector de mercados) por el entonces emir Abderramán III en el mes de sawwal del año 302 H en sustitución de Muhammad ben Abd Allah al Jarrubi, y que permaneció en el cargo hasta el mismo mes del año 313 H en el que por una enfermedad que le impedía moverse fue sustituido por Yahya ben Yunnus al Qabri .
Se sabe como ya he indicado que el uso de los feluses fue local y restringido a las pequeñas compras. Su acuñación estaba relegada a gobernadores y a otras autoridades locales incluyendo al jefe de mercado, cargo importantísimo en la ciudad hispano-árabe.


Quedaría así justificada la presencia de este funcionario en esta moneda.


Con respecto al adorno en forma helicoidal (similar al símbolo de párrafo §) que aparece en el anverso, lo encontramos en la Mezquita-Catedral de Córdoba hasta en 82 ocasiones y siempre en las naves de Al-Hakem II y Almanzor, es decir, que fue grabado con posterioridad en una época ya plenamente califal. Lo encontramos en fustes, capiteles y cimacios. Los últimos estudios nos llevan a concluir que fue la marca no de un artesano sino de un taller o de una familia.

La invasión musulmana supuso un cambio cultural de consecuencias muy relevantes. Hoy, que se habla de la tolerancia y de la Córdoba de las tres culturas, sólo decir dos cosas:
1º.- Durante la época musulmana los impuestos llegaron a ser tres veces mayores (300 %) para los ciudadanos de otras confesiones.
2º.- Córdoba es la segunda ciudad de España en mártires cristianos, después de Zaragoza.
Las reflexiones os las dejo a vosotros.