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domingo, 6 de febrero de 2011

Comienza el caos


La Zona Roja


La Segunda República acuña la última de nuestras pesetas de plata en el año 1933, pero fue por motivos propagandísticos como dijimos en su momento, pues retirará el numerario argénteo primero para confiscarlo sin miramientos después.
El posterior inicio de la Guerra Civil agravará la situación que, como cabía esperar, no pudo ser más desastrosa, llegándose a situaciones de emergencia. Bien es cierto que comparar la calamitosa situación económica y como consecuencia monetaria con el gran drama nacional sería paradójico.

Se dan dos circunstancias dependiendo de la zona. En la Republicana se sigue recogiendo la plata, que desaparece de la circulación, a la vez que se acuñan nuevas monedas. En la llamada Zona Nacional se siguen utilizando las anteriores (alfonsinas, etc) con la excepción de la acuñación de monedas de 25 céntimos. Del oro no hablemos; éste hacía tiempo ya que se evaporó.

Durante la guerra el Gobierno de la Zona Republicana hace una emisión metálica compuesta de 1 peseta, 50, 25 y 5 céntimos.


La peseta es una moneda de latón que el pueblo denominó “la rubia”.





Debe su apelativo a la presencia en su anverso de una mujer desmelenada de la que se dice que es rubia en una clara aproximación del color de la moneda al color de su pelo. También se la llamó “la peseta de Negrín”. El nombre de “rubia” pasará después a las pesetas de Franco y a las primeras de Juan Carlos.
Por primera vez en su historia las pesetas no eran de plata ya que, como todo el mundo sabe, las reservas de oro y plata del Banco de España fueron trasladadas y entregadas por orden del Ministro de Hacienda -el ya citado Juan Negrín- a la Unión Soviética a cambio de apoyo militar, y sin ningún tipo de garantías. ¡Claro, para eso se recogieron!
Aunque los troqueles se elaboraron en la FNMT de Madrid fueron acuñadas por el Gobierno de la República en Castellón pues a principios de 1937, ante el rápido avance del ejército de Franco que hizo se temiera la ocupación inmediata de Madrid, la República decidió trasladar su Gobierno a Levante y con él también la Fábrica de Moneda. La de billetes se montó en Valencia y la de monedas en Castellón.
De estas pesetas se dijo que eran “la perdición del hombre” ya que reunían en sus caras los tres requisitos para ello: el dinero, la mujer y el vino (hoy diríamos poder, sexo y droga).

Los 50 y los 25 céntimos son de cobre; los segundos con un agujero central.







Los 5 céntimos tienen como particularidad el haberse fabricado con hierro, caso único en nuestra historia además de que no se podía emplear un metal menos noble. No obstante deberían tener un buen tratamiento por el buen estado en que se encuentran.




También es significativo el gorro frigio que se introdujo pues hasta ahora las monedas de la República habían estado exentas de mensajes políticos.
En todas ellas aparecen signos de tipo republicano lógicamente, como son la mujer y la corona mural; o el citado gorro frigio copiado de la Revolución Francesa, a la vez que desaparecen los elementos relacionados con la monarquía.

Las nuevas monedas se fueron incorporando para su uso en las distintas localidades si en el momento de su puesta en circulación la localidad en concreto se encontraba en la Zona Republicana.

La situación económica de la Zona Roja y de los españoles que vivían en ella sufrió estas dos situaciones:
El dinero estaba garantizado por el depósito correspondiente. Pero al desplazarse el frente esos depósitos seguían la retirada de las tropas republicanas. Quiere esto decir que si te quedabas con los nacionales tu dinero quedaba sin valor. Si el dinero quería mantener su valor tenía que seguir estando en la Zona Roja, dicho de otra forma, los billetes que quedaban inutilizados en los territorios que iban siendo ocupados acudían a la Zona Roja donde sí valían, aumentando la cantidad de dinero en circulación con la subida de la inflacción.
Y al terminar la guerra los vencedores no reconocieron, como no podía ser de otra forma, la moneda republicana pues no tenía garantía. El oro había volado como ya hemos apuntado.


La Zona Nacional


Mientras tanto, en la Zona Nacional el gobierno de Franco consiguió abastecerse de moneda fraccionaria con la ayuda de Austria en plena guerra civil y distribuyó una moneda de 25 céntimos acuñada por la empresa Berndorfer Metallwerenfabrik en Viena en 1938 –aunque marca el 37- con el texto “II Año Triunfal” y el que sería el lema del régimen “Una, Grande y Libre”. Franco vuelve a utilizar así, como cinco siglos antes lo hicieran los Reyes Católicos, el yugo y las flechas que como sabemos simbolizaron la primera unificación de España.





Circularon hasta 1951.



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