domingo, 18 de diciembre de 2016

Almanzor, intrigas en la corte califal




Almanzor, intrigas en la corte califal

No estuvieron los años con Almanzor en el poder exentos de intrigas y para ello vamos a relatar, aunque de forma muy esquemática, los hechos que ocurrieron a partir del año 386 H, y que han sido descritos por autores como R. Frochoso en “Análisis sobre los dirhames del año 388”. El presente artículo debe considerarse como un complemento del anterior.
Almanzor actuaba como verdadero califa, estando el titular recluido en el palacio de Medina Azahara. Su madre, la sultana Subh, en una maniobra para que Hixén recuperase el poder intentó sacar del alcázar la suma de 80,000 dinares del tesoro califal escondiéndolos en cántaros recubiertos de miel y mermelada con el fin de ganar apoyos a la familia omeya.
Descubierto el complot, Almanzor decidió trasladar todo el tesoro a su residencia de al-Zahira ese mismo año del 386 H. Se trasladaron  sólo ese año 5 millones de dirhames y 700,000 dinares.
Pasó el tiempo y en el año 399 H, ya muerto hacía años Almanzor, se produjo el inicio de la guerra civil con la consiguiente sublevación del pueblo que  asaltó Medina al-Zahira y se apoderó del tesoro.
Es decir, que estamos hablando de monedas que en principio no habían circulado, encontrándose consecuentemente totalmente nuevas y que databan del 386 H y años siguientes.
Estamos en los años de la guerra civil lo que supone una inseguridad total. El pueblo abandona Córdoba y esconde su dinero hasta mejor momento. Son monedas que pasaron directamente de la ceca a Medina al-Zahira y de ahí a ser enterradas por lo que estos atesoramientos, cuando se encuentran, llevan una gran cantidad de monedas sin circular como hemos apuntado.



 
Hixén II, dirham del 388 H, ceca de Al Andalus

Como ejemplo podría servir este dirham del 388 H (998 JC). A una primera vista su estado del reverso lo podríamos definir como calamitoso pues su escritura se encuentra casi totalmente empastada. Pero al estudiarse con detenimiento su conservación podría calificarse como de muy buena, excepcional.
Sin embargo el estado del anverso sí es más deficiente pero no por la circulación de la moneda sino porque el cuño empleado había tenido un uso más prolongado. El hecho de que haya esas diferencias en cuanto al estado de cada una de las caras es simple: cuando se almacenan los cuños al final del día se hace en estanterías o cajones al expreso; en uno los anversos y en otro los reversos. Y al día siguiente, cuando se va a empezar la jornada, a cada operario se le proporciona uno de cada cara, pudiendo tocarle uno totalmente nuevo del reverso como en este caso y otro ya gastado por el uso como este anverso.





Veamos algún detalle del reverso: la H de Hixén y la R de Amir.
En sus bordes de observa una terminación en dientes de sierra. Eso nos indica que su epigrafía fue realizada en estas letras con un buril y un martillo, con los que se iban grabando las letras en negativo sobre el cuño. Y que el buril avanzaba en pequeños espacios a la vez que el martillo lo empujaba con sus golpecitos, y el buril se iba girando siguiendo la letra que se trataba de realizar. Es por ese motivo por lo que los dientes de sierra aparecen en las curvas. Otras muchas letras de ese reverso tienen las mismas características.
Y la imagen en negativo del cuño pasaba a positivo cuando se acuñaba la moneda.
Es decir, que la conservación es óptima pues han quedado conservados esos pequeños detalles. O lo que es lo mismo, esta moneda no ha circulado.
El dirham que hoy presentamos cumple todas las características de las piezas a las que nos hemos referido en esta pequeña historia.
Es difícil encontrar dirhames con estas características. No obstante lo he visto también en uno del emir Muhammad I del año 250 H.




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