domingo, 11 de mayo de 2014

La Catedral de Córdoba (y 7)


De las capillas, aparte de las citadas, nos vamos a detener en tres.
Una es la Capilla Real, edificada en  1371 por Enrique II de Castilla. Fue enterramiento en su cripta de Fernando IV y Alfonso XI hasta su traslado a la Colegiata de San Hipólito en 1744 por orden de Felipe V. Su decoración se debe a artistas que a su conclusión se trasladaron a Granada. No debe extrañar, pues, la similitud de estas decoraciones con las de la Alhambra.



Enrique II, real de vellón
Ordenó la construcción de la Capilla Real


Otra es la Capilla del Sagrario, hoy parroquia de Córdoba, en la que César Arbasia, discípulo de Miguel Ángel, realiza su decoración en 1583. La combinación de artes califal, barroco y renacimiento que podemos contemplar en ella es única en el mundo



Capilla del Sagrario. La combinación de los artes califal, barroco y renacimiento es única en el mundo




Felipe II, 2 cuartos de la ceca de Valladolid
Las monedas de cobre no tienen fecha en esos momentos, pero por ellos es cuando César Arbasia pinta los frescos del Sagrario de la Catedral


Y por último nos detendremos en una humilde capilla, en la de las Animas Benditas del Purgatorio, ya citada anteriormente. En ella se haya enterrado el Inca Garcilaso de la Vega, y en su cripta está igualmente el enterramiento de uno de los Obispos más queridos por el pueblo de Córdoba. Me refiero a Fray Albino, el Obispo que, entre otras cosas, posibilitó la construcción de dos de barrios de Córdoba; uno lleva su nombre, la barriada de Fray Albino o del Campo de la Verdad, y el otro el barrio Cañero.
En el año 1947 se comienza la construcción las primeras viviendas, que es precisamente el año en que aparecen las primeras pesetas con la efigie de Franco.



Lápida de Fray Albino, obra de Amadeo Ruiz Olmos



Franco, una peseta de 1947, el año que comenzaron las obras de dos de las barriadas más pobladas de Córdoba

La influencia de todas estas capillas en el monumento en general es más importante de lo que pueda parecer. La conservación de la Catedral hoy es más fácil con el dinero de las entradas (las cuentas son muy claras, en los últimos años la Iglesia 20 millones, la Junta 3 y el Ayuntamiento nada) pero eso no ha sido siempre así. Ha habido momentos en los que su conservación ha sido problemática y situémonos por ejemplo en los siglos XVI, XVII…, y ahí es donde entran nuestras capillas. Se trata de zonas de su perímetro que fueron donadas en uso por el cabildo a familias ilustres de nuestra ciudad (Góngora, Sotomayor, Aguayo, Fernández de Córdoba, Saavedra, Simancas….), pero con unas condiciones de arreglo de tejados, colocación de solerías, y mantenimiento del edificio en general. Y no entramos en el valor histórico y cultural de cada una de ellas, que para ello basta con la consulta en cualquiera de la bibliografía al respecto.

Y por último citar el resultado de uno de los estudios de los arquitectos conservadores de la Mezquita-Catedral de Córdoba: la edificación de la Catedral en su centro ha permitido que las naves musulmanas se apoyen en ella, es como un pilar que sostiene el resto, evitando así el derrumbe de todo el edificio, como ya lo intentaron en su momento Abderramán II y Abderramán III.
Comentaba un amigo que durante el terremoto de Lisboa en 1755 las columnas de la Mezquita se cimbrearon pero ninguna se cayó. Ahí precisamente puede estar la clave, porque en 1463 se caen varias arcadas de la Mezquita fundacional y con el terremoto de Lisboa se mantiene en pié. ¿Qué es lo que había ocurrido entre medias? Pues ya lo saben ustedes, la construcción en su centro de la Catedral.
Y la basílica de San Vicente no es necesario sostenerla; ya la echó abajo en primero de los Abderramanes.



jueves, 1 de mayo de 2014

La Catedral de Córdoba (6)


Las aportaciones cristianas al edificio, aparte de las citadas en artículos anteriores son numerosas, entre ellas: la construcción de la Catedral, la torre sobre el antiguo alminar, y hasta 104 capillas y altares repartidos por el edificio, entre ellas la Capilla Real y la Capilla Mayor Gótica.

La Catedral propiamente dicha se inicia en 1521 y termina en 1600. Estas fechas corresponden a los reinados de Carlos I y Felipe II




 Carlos y Juana, 4 reales de la ceca de Méjico, no datada.
Por estos momentos comienza la construcción de la Catedral.


En algunos lugares encontramos fechas que corresponden a esos años, como en esta aldaba en la Puerta de Santa Catalina: 1573 corresponde al mandato de Felipe II.




Y ya situados en la Catedral no somos lo suficiente conscientes del avance que se nos presenta a la vista en cuanto a la combinación de las artes califal-gótico o califal-barroco que podemos observar en distintos lugares de la Mezquita-Catedral


La combinación del arte califal con el gótico o barroco la encontramos en el crucero y en el transaltar


El retablo del altar mayor es obra de Alonso Matías y se inicia en 1618. Presentó este jesuita su proyecto junto a otros, y en su defensa exponía que se realizaría con mármol de Cabra que, además de no pudrirse como la madera era más barato pues la madera escaseaba ya por la ausencia de bosques en el Sur. Y se daba trabajo en una zona deprimida socialmente. Se pasaba así de los retablos barrocos de madera al mármol renacentista por primera vez. También por primera vez se habla de ecologismo aunque esa palabra no existía entonces.


La Catedral Gótica o Capilla Mayor Gótica como también se le llama pasa muy desapercibida pese a su espléndido tamaño. Fue construida en las naves de Al-Hakam en tiempo de los Reyes Católicos.


Reyes Católicos, blanca de la ceca de Sevilla



Fernando el Católico, cornado de Navarra
Fernando continuó acuñando a su nombre en reinos como el de Navarra


Otra fecha importante es 1518, año que se termina la custodia de Enrique de Arfe. Desde ese año e ininterrumpidamente se procesiona el día de Corpus por las calles de Córdoba, con salida y vuelta a la Catedral. Forma parte del Tesoro de la Catedral. Insisto, ininterrumpidamente desde 1518.




Y el coro se inicia en 1748, obra del sevillano Duque Cornejo. En estos años las maderas de las Antillas se hallaban requisadas para las obras del Palacio Real de Madrid. Los buenos pasos dados por el Cabildo permitieron adquirirlas, y ahí está, una magnífica sillería de caoba  antillana única en su género.


  
11338
Fernando VI, 1/2 real de 1747, ceca de Madrid
Un año llevaba en circulación esta moneda cuando Duque Cornejo inicia la talla del coro de la Catedral