sábado, 10 de agosto de 2013

La moneda cervantina (3)







 Felipe II. 2 reales de Potosí. No datada (6´6 gr)


En 1575 se licencia y vuelve a España, pero es hecho cautivo por corsarios argelinos: la galera “Sol” es apresada frente a Marsella. Estará cautivo 5 años en Argel, siendo rescatado por 500 escudos de oro en 1580, por los Trinitarios.
En la prisión de Argel planea escribir el “Quijote”.
En España circulaba ya en ese momento la moneda de las Indias con asiduidad, acuñada en Potosí, Méjico, Santiago, Lima...
En 1580 vuelve a España.
En esta moneda de la foto podéis ver de donde copió Franco el dibujo del reverso de sus 100 pesetas de plata.


 Felipe II. Blanca de Cuenca. No datada (0´8 gr)


 Felipe II. 2 maravedíes de Cuenca. No datada (2´5 gr)


Felipe II. 2 maravedíes de Burgos. No datada (4´9 gr)

Estas son las monedas con las que se encontró cuando vuelve a España y que se utilizaban habitualmente para las compras diarias: una hogaza, una libra de garbanzos o un trozo de tocino.
Estas monedas no tienen aún grabada la fecha pero sí, en cambio, datos sobre la ceca y el ensayador:
Las tres están acuñadas por la Pragmática de 14 de diciembre de 1566 en vellón rico.
La primera, de Cuenca, tuvo como ensayador a Pedro Román que ejerció su cargo en dicha ceca de 1566 a 1576.
La segunda, tuvo como ensayador a Andrés de Contreras que trabajó en esa ceca por el año 1585.
Y la tercera, con Juan de Morales como ensayador de 1581 a 1583.
Esas fechas nos centran los años de acuñación.




Felipe II. 4 reales de 1595. Sevilla (13´5 gr)

A partir de 1587 ya hasta 1595 Cervantes viaja por distintas ciudades españolas. Entre ellas se detecta su presencia en varias andaluzas: Aguilar de la Frontera, Monturque, Castro del Río y Estepa, las tres primeras cordobesas y sevillana la cuarta.
Por otro lado Sevilla se ha convertido en una importante ciudad siendo el centro del comercio con las Indias, desplazando a Córdoba de su antiguo esplendor.
Se establece nuestro personaje en Sevilla, primero como proveedor de las galeras reales, y posteriormente, a partir de 1594, como recaudador de impuestos atrasados (tercias y alcabalas), empleos ambos que le acarrearán numerosos problemas y disputas puesto que era el encargado de ir casa por casa recaudando impuestos, que en su mayoría iban destinados para cubrir las guerras en las que estaba inmiscuida España.  



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