jueves, 26 de diciembre de 2013

Las Reales Minas de azogue de Almadén



La ciudad de Almadén tiene una población de 6000 habitantes. Tan pequeña localidad ha tenido sin embargo un papel importantísimo en la economía española.
La utilización del mercurio tuvo su apogeo debido a su utilización industrial para la obtención de metales nobles, oro y plata, desde que en el año 1555 el sevillano Bartolomé de Medina utilizó un nuevo método de purificación, la amalgamación, que empleaba el mercurio o azogue. Se sabe que ya en 1554 planteó ante el virrey de Nueva España Luis de Velasco, un nuevo procedimiento para extraer el oro y la plata del mineral, amalgamando éste en frío con azogue. 
De esta forma este metal pasó a tener una gran importancia, monopolizando la Corona su producción y comercialización en las Indias con las Reales Cédulas de 4 de marzo de 1559 y 8 de mayo de 1572. Las minas de Almadén han sido el mayor y más rico yacimiento de mercurio conocido hasta la fecha, y el único que se ha explotado de forma ininterrumpida durante más de 2000 años. Los principales yacimientos estaban en Almadén, Idria y Huancavélica (España, Eslovaquia y Perú respectivamente).
Y no olvidemos el peligroso contacto con el mercurio, causante de males similares al “Mal de San Vito”. En esos años los presidiarios eran condenados a galeras o a las minas de Almadén.




Onza de Felipe V de la ceca de Méjico (de www.maravedís.org)
Oro producido con azogue de Almadén


En 1555, decíamos, Bartolomé de Medina inventa el “método del patio”, que consiste en la obtención de plata u oro mediante la amalgamación con el mercurio, lo que provocó el aumento de la demanda del azogue que se convirtió así en un producto básico para beneficiar las minas de plata americanas. El mercurio de Almadén se utilizará en Nueva España (Zacatecas, Guanajuato...)  y el de Huancavélica en Potosí.
El procedimiento era sencillo, se mezclaba el triturado base, que previamente se había tostado con sal y pirita si se trataba de obtener plata, con agua y azogue (en 6 u 8 veces la cantidad que se estimaba contenía la molienda que se iba a tratar) para formar una pasta. El mercurio disolvía al oro o la plata formando una amalgama que se aislaba mediante lavados. Por último se volatilizaba el mercurio subiendo la temperatura hasta los 360 grados, ¡quedando el oro con un 99´9 % de pureza! Y con una pérdida de 1 ½ kilos de mercurio por cada kilo de plata obtenido.
Toman de esta forma importancia los caminos para llevar el mercurio desde Almadén a Sevilla, caminos largos y llenos de dificultades. Los transportes se realizaban en carretas (10 quintales por carro) o con mulas (1 quintal por animal) y básicamente con este recorrido:
Un itinerario común: Almadén, Santa Eufemia, El Viso, Hinojosa del Duque, Valsequillo, Fuente Obejuna, Granja de Torrehermosa y Azuaga
Dos rutas para carretas a partir de ahí: Berlanga, Llerena, Montemolín, Monasterio, Santa Olaya, El Ronquillo, Castilblanco, Alcalá del Río, Guillena, Santi Ponce y Sevilla.
O bien: Guadalcanal, Malcocinado, Alanís, Constantina, Lora del Río, Alcolea, Tocina, Brenes, Alcalá del Río, Guillena, Santi Ponce y Sevilla.
Y para las mulas: Guadalcanal, Malcocinado, Alanís, Cazalla de la Sierra, El Pedroso, Cantillana, Brenes y Sevilla.
O lo que es lo mismo: Valle de Alcudia, Valle de los Pedroches, Valle del Guadiato, Campiña Sur de Badajoz, Sierra de Sevilla y Valle del Guadalquivir.
Ahora había que llevar el azogue a América. La ruta principal fue la de Sanlúcar de Barrameda o Cádiz – Veracruz que llegó a enviar 4000 quintales métricos anuales en los primeros años del siglo XVII.
Ya en territorio americano las dificultades eran enormes. De Veracruz a la capital del virreinato, unas 80 leguas, se tardaba en mulos 25 días o 35 si la temporada era lluviosa, con una diferencia de altitud de 2250 metros. Y de la capital, Méjico, hasta las distintas minas que lo necesitaban situadas hasta 500 leguas de distancia, por caminos intransitables, sin puentes….





Fernando VII. 8 reales de la ceca de Zacatecas
Plata producida con azogue de Almadén


Era muy sencillo: sin mercurio no se producía plata, y sin plata faltaba la fuente motriz de las colonias y del Estado en general. De esta forma la producción de azogue se convirtió en un asunto de prioridad nacional: nadie puede exportar azogue a las Indias sin autorización real, y por su parte que los habitantes de las colonias tuvieran prohibido comprar dicho producto exportado ilegalmente de la península.
El azogue español atravesó 9000 kilómetros desde su lugar de producción hasta su destino. Y el camino final era siempre doble, en un sentido circulaba el azogue y en sentido contrario la plata o el oro.

                                                                                   


jueves, 28 de noviembre de 2013

En la entrada del yacimiento...




En la entrada del yacimiento arqueológico de Medina Azahara se expone esta fotografía:



Y a su pie se puede leer lo siguiente:



  

Efectivamente se trata de un dirham califal acuñado en Medina Azahara del que se presenta solamente el anverso, pero que no es atribuible a Abderramán III.
Los motivos por los que no es correcta dicha catalogación son:

En primer lugar la lectura de ese anverso:

Centro:            “No Dios sino
Allah único
No compañero para Él”

Orla: “En el nombre de Dios se acuñó este dirham en Medina Azahara el año  uno y cincuenta y trescientos”

Abderraman III murió el 2 de ramadán del 350 de la Hégira, y hay monedas de dicho gobernante hasta ese año. Este hecho es en sí mismo suficiente para  rebatir la afirmación de que corresponde a dicho califa.

En segundo lugar,   en todas las monedas acuñadas por Abderramán III en Medina Azahara aparece escrito en el cuarto y último renglón del anverso uno de estos dos personajes, Muhammad desde el 336 H y Ahmad desde el 346 H. Llama la atención que ninguno de estos nombres se nos muestra en la moneda de la foto.
Se facilitaría el asunto si estuviese también la fotografía del reverso pues en todas las monedas califales aparece en él el nombre del califa reinante, pero no es necesario para su correcta atribución.
En cambio en las monedas de su hijo Al Hakam II, que comienzan en el mismo año 350 H, no aparece el personaje citado Ahmad simplemente porque había sido sustituido por Yahyà que en este caso pasa a ocupar el último renglón de la leyenda del reverso, quedando libre la del anverso. En el año 351 H. tenemos a Yahyà o a un tal Abderramán (personaje con el mismo nombre que el califa) pero, como digo, en el reverso y que por lo tanto no lo tendríamos en la foto.

En tercer  lugar de letra, propia de la etapa del Al Hakam II, como la presencia de algunas letras regordetas que son habituales en esa etapa.

Y en cuarto lugar los adornos. Entre ellos el de la palabra sarika, un adorno en forma de palmeta con tres foliolos y que ocupa el lugar de ese cuarto renglón ya citado y que se justifica por aquello del horror vacui o miedo al vacío.


Y en la parte superior de esa leyenda central un precioso adorno floral con la misma justificación, y propio de los dirhams en los que aparece el nombre de Abderramán en el reverso.

Por todo lo anterior deducimos que no se trata de un dirham de Abderramán III sino de uno de Al Hakam II en su segundo año de reinado, siendo Abderramán el jefe de la ceca.





lunes, 28 de octubre de 2013

"Sin blanca entró en la Ínsula y sin blanca sale"



La blanca es una moneda que se acuña desde algo antes de Juan I de Castilla hasta Felipe II de España. A caballo, pues, entre las Edades Media y Moderna. Son de las más pequeñas que han circulado en España y eran de vellón (aleación de cobre con una pequeña cantidad de plata). Su nombre se debe al color que tenían cuando comenzaron a acuñarse, blanquecino por la alta proporción de plata que tenían.

La primera blanca que circuló fue la llamada “del Agnus Dei”, que tiene por un lado una “Y” (de Yhoannes) y por otra un cordero con un estandarte, el Agnus Dei (Cordero de Dios). La “Y” hace alusión como apuntamos a Juan I, que fue proclamado rey en el Monasterio de las Huelgas de Burgos.
Y la frase “AGNVS DEI QVI TOLLIS PE // CATA MUNDI MISERERE NOBIS” (Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros) escrita con preciosas letras góticas en su orla.



Juan I. Blanca del Agnus Dei. Ceca de Toledo


A partir de Juan I se acuñó con todos los Trastámaras en vellón pobre y 1´6 gr. de peso.


Enrique III, blanca. Sevilla.


Juan II, blanca. Sevilla


Con los Reyes Católicos las blancas tienen un peso teórico de 1,2 gramos y una ley de 24 milésimas. La relación con otras piezas era:
1 real de plata = 34 maravedíes = 68 blancas

Se identifican muy bien pues, además del ligero peso y tamaño, son muy delgadas y tienen las iniciales de “F” e “Y” coronadas


Reyes Católicos, blanca de Cuenca

La leyenda según las ordenanzas sería: FERDINANDUS ET ELISABET DEI GRACIA REX ET REGINA CASTELLE LEGIONIS ARAGONUN SICILE GRANATE “o lo que de ello cupiere” pues en una moneda tan pequeña es imposible que quepa tal inscripción.
En ésta leemos en ella:
Anverso: FERDINANDUS ET ELIS
Reverso: REX ET REGINA CAS
Se acuñaron las blancas de los Reyes Católicos a partir de los numerosos y variados dineros de vellón medievales que tenían la equivalencia de 10 dineros el maravedí, cambiándose 5 dineros por una blanca. Pero como la ley de los dineros era de 167 milésimas y la de estas blancas 24, se deduce que era siete veces de mejor ley en los primeros. La operación supuso pues un gran negocio para las arcas del Estado. O lo que es lo mismo, un pésimo negocio para el bolsillo de los ciudadanos.


Reyes Católicos, blanca de Toledo

En ésta, acuñada en Toledo, está identificado el ensayador “M” como Baltasar Manzanas que ejerció su oficio entre los años 1535 y 1560. Nos lleva este dato a inducir que esta blanca fue acuñada en esa horquilla. Dato interesantísimo pues en esos años el gobierno estaba en manos de Carlos I o Felipe II. Esta circunstancia es habitual encontrársela, pues en esos reinados posteriores se prefirió en muchas ocasiones seguir acuñando a nombre de los Reyes Católicos por la buena calidad de su moneda y la buena aceptación que el pueblo había tenido de ella.


Felipe II, blanca de Segovia

La blancas de Felipe II se acuñan a partir de 1566, y con una ley algo por debajo de las 14 milésimas. En ésta se identifica al ensayador Ioan de Ortega en los años 1590-95.
El vellón seguía la tendencia desde su creación de empobrecerse sin cesar.
Sus tipos fueron castillo en una cara y el anagrama PHVS en la otra.

Comentábamos al inicio de este artículo que la blanca es una moneda que comenzó su andadura en la Edad Media y la terminó en la Moderna. Por ese motivo las primeras fotos están escritas con letra gótica, propia del medievo, y las últimas con letra renacentista, ya propia de la Edad Moderna.

El título de este artículo Sin blanca entró en la Ínsula y sin blanca sale, bien al revés de lo que suelen salir los gobernantes de otras ínsulas (El Quijote, 2ª parte, capítulo X) es relativo a la estancia de Sancho en la Ínsula Barataria.
A muchos de nuestros gobernantes no les vendría mal reflexionar sobre esa frase. Y practicarla.


martes, 24 de septiembre de 2013

¿España contra Cataluña?


El día 1 de noviembre de 1700 muere Carlos II sin heredero, provocando un conflicto del que aún no nos hemos recuperado: la Guerra de Sucesión que se extiende de 1701 a 1713.
Desde hace algún tiempo los nacionalistas catalanes nos bombardean en los medios de comunicación con la idea de que dicha guerra se sostuvo entre España y Cataluña, siendo la segunda invadida por la primera. Lo repiten una y otra vez en ese procedimiento tan antiguo de que si una mentira se repite muchas veces se convierte en verdad. El victimismo al que nos tienen acostumbrados justifica esa mentira.
En el presente artículo voy a dar tres argumentos sobre dicho conflicto y mostraré que fue entre dos casas reales, seguidas, eso sí, por sus correspondientes partidarios.
Cuando muere Carlos II sin heredero, aspiran a la corona española los siguientes personajes: el duque de Saboya Victor Amadeo y Pedro II de Portugal para ellos mismos; Luis XIV para su nieto Felipe de Anjou, el emperador Leopoldo I para su hijo Carlos, y el elector de Baviera Maximiliano Manuel para su hijo José Fernando
Es decir, que no eran príncipes españoles sino europeos que pretenden la corona para sí o para sus descendientes. Felipe había nacido en Versalles y Carlos en Viena.
He aquí un resumen de la Guerra de Sucesión:
La guerra se inició en Lombardía, pasando a Flandes, Alemania y costas de España (toma del Puerto de Santa María por holandeses e ingleses)
Los ingleses de apoderan de Gibraltar (4 de agosto de 1704).
El archiduque Carlos desembarca en Lisboa, y toma Madrid y Barcelona. Se declaran a su favor Aragón, Cataluña y Valencia, territorios que pierde a excepción de Cataluña.
En 1710 el archiduque vuelve a entrar en Madrid
Los ejércitos franceses de Luis XIV entran por el valle del Tajo ocupando Valladolid, Salamanca y Talavera por lo que los austriacos tienen que abandonar Madrid, quedando reducidos a parte de Cataluña.
El destino hizo que Carlos heredase la corona de Austria lo que precipita el fin de la contienda. Felipe es reconocido rey de España, y las potencias extranjeras se reparten territorios españoles (Gibraltar por ejemplo)
¿Qué las tropas españolas entraron en Cataluña?
No, son las tropas de los partidarios de Felipe las que entran en Cataluña simplemente porque habían vencido. De la misma forma que las de los partidarios de Carlos entraron dos veces en Madrid cuando la guerra les fue favorable.
Como estamos en una página numismática no debemos de apartarnos totalmente de nuestro cometido. Para ello vamos a analizar tres monedas de la época.
La primera son dos dineros atribuidos a Carlos III el Pretendiente austríaco. Es de cobre, muy pequeña y difícil de analizar


 
2 dineros de Barcelona, 1701

Es una moneda resellada. La moneda original es un ardite de Felipe III-IV. De él queda "A" y algo del rostro en el anverso, y en el reverso "….CIVI…." (Barcino Civitas) y una parte del escudo de Barcelona.
Sobre ella se reacuñan 2 dineros por los partidarios del archiduque Carlos de Austria en 1701. A ellos pertenecen "……ANN……01" (2 DI ANNO 1701), y  "C" abajo (B-C, Barcinona Civitas), todo entre arabescos (2 dineros año 1701, ciudad de Barcelona)
Dos cuestiones: una que aún no había comenzado la Guerra de Sucesión y otra que se acuña sin titular, por lo que podríamos decir que sus fabricantes aún no tenían claro a quién iban a seguir. Pero ese año Barcelona se encontraba bajo el mandato de Felipe V por lo que hay que suponer un reducto insurreccional en esa ciudad.


 
Carlos III el Pretendiente, 2 reales de Barcelona, 1709



Felipe V, 2 reales de Segovia, 1708

La segunda son 2 reales acuñados en Barcelona de Carlos III, el Pretendiente de la casa de Austria, el hijo del emperador Leopoldo I de Alemania. Se acuñaron en Barcelona pero para su uso en Castilla y resto de territorios (detalle que no deja de ser interesante).  Leemos en ella:
CAROLVS III D G // HISPANIARVM REX 1709
La tercera son también 2 reales acuñados en este caso en Segovia, de Felipe V, el nieto de Luis XIV, con solo un año de diferencia:
PHILIP V D G HISPANIAR REX  // DEXTERA EXALTAVIT ME 1708
Como se ve en ambas está escrito REY DE LAS ESPAÑAS. No leemos en la barcelonesa  REY DE CATALUÑA (que no lo podría decir pues en Cataluña no ha habido un rey propio) ni PRÍNCIPE DE CATALUÑA o CONDE DE BARCELONA. 
Ambos aspiraban a la corona española y ambos asumieron ese título.




domingo, 1 de septiembre de 2013

La moneda cervantina (y 4)



De 1601 a 1603 Cervantes sufre prisión. Alguna relación tenía este hecho con su oficio de recaudador de impuestos.

Felipe III. 2 maravedíes de 1603. Segovia (1´3 gr)


Felipe III. Resello de 4 maravedís de 1603. Sevilla (3´8 gr)


Felipe III. 4 mrv de 1601 de Segovia. Resello de 8 mvd de 1603, de Granada (5´55 gr)


Esas fechas son importantísimas pues mientras permanece en prisión escribe “El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Cuando se acuñan estas monedas Cervantes tenía en su mano la pluma y escribía el “Quijote”
La economía española acelera a partir de este año el proceso de ruina, y en estas monedas queda reflejado: o se rebaja su peso a la mitad si la moneda es nueva, o se le marca con un “resello” un valor superior al original. Este proceso de resellado es interesantísimo y se prolongará hasta 1659 con Felipe IV. La causa de esa ruina económica hay que buscarla en el abandono de la agricultura y la ganadería, la emigración y las guerras.

En 1605 se publica el “Quijote”

Felipe III. 8 maravedís de 1606, Segovia. Resello de 12 maravedís de 1641 (6´1 gr)


Felipe III. 4 reales de 1610. Toledo (13´5 gr)

Cuando se acuña la moneda original de los 8 maravedíes podríamos decir que los primeros ejemplares del Quijote estaban aún “calientes”.
A partir de los primeros años del siglo XVII comienzan a circular monedas acuñadas en Segovia por un nuevo procedimiento. Se trata del conocido Ingenio de Segovia que proporciona unas piezas redondas y magníficas por un proceso novedoso de laminación. En las fotos anteriores es fácil identificar las acuñadas por este procedimiento.
Y a su vez se aprecia como a partir de los primeros años del siglo XVII se generaliza que las monedas se acuñen con su fecha correspondiente.




Felipe III, 8 mrv de 1619 de Valladolid, resellados en 1641 en Segovia (5´5 gr)


Felipe III. 8 maravedíes de 1619


 Felipe III. 8 maravedíes de 1618, ceca de Segovia (5´3 gr)


Muere en Madrid el 23 de abril de 1616, siendo enterrado en el Convento de las Trinitarias Descalzas, congregación que hizo posible su liberación de la prisión argelina. Reina Felipe III
Estas piezas de 8 maravedíes se fabrican siguiendo la Pragmática de 13 de junio de 1602, en cobre, fecha a partir de la cual las encontramos. Unas piezas las encontramos reselladas en 1641, mientras otras se libraron de dicha operación. En las fotos anteriores tenemos ambos casos.


sábado, 10 de agosto de 2013

La moneda cervantina (3)







 Felipe II. 2 reales de Potosí. No datada (6´6 gr)


En 1575 se licencia y vuelve a España, pero es hecho cautivo por corsarios argelinos: la galera “Sol” es apresada frente a Marsella. Estará cautivo 5 años en Argel, siendo rescatado por 500 escudos de oro en 1580, por los Trinitarios.
En la prisión de Argel planea escribir el “Quijote”.
En España circulaba ya en ese momento la moneda de las Indias con asiduidad, acuñada en Potosí, Méjico, Santiago, Lima...
En 1580 vuelve a España.
En esta moneda de la foto podéis ver de donde copió Franco el dibujo del reverso de sus 100 pesetas de plata.


 Felipe II. Blanca de Cuenca. No datada (0´8 gr)


 Felipe II. 2 maravedíes de Cuenca. No datada (2´5 gr)


Felipe II. 2 maravedíes de Burgos. No datada (4´9 gr)

Estas son las monedas con las que se encontró cuando vuelve a España y que se utilizaban habitualmente para las compras diarias: una hogaza, una libra de garbanzos o un trozo de tocino.
Estas monedas no tienen aún grabada la fecha pero sí, en cambio, datos sobre la ceca y el ensayador:
Las tres están acuñadas por la Pragmática de 14 de diciembre de 1566 en vellón rico.
La primera, de Cuenca, tuvo como ensayador a Pedro Román que ejerció su cargo en dicha ceca de 1566 a 1576.
La segunda, tuvo como ensayador a Andrés de Contreras que trabajó en esa ceca por el año 1585.
Y la tercera, con Juan de Morales como ensayador de 1581 a 1583.
Esas fechas nos centran los años de acuñación.




Felipe II. 4 reales de 1595. Sevilla (13´5 gr)

A partir de 1587 ya hasta 1595 Cervantes viaja por distintas ciudades españolas. Entre ellas se detecta su presencia en varias andaluzas: Aguilar de la Frontera, Monturque, Castro del Río y Estepa, las tres primeras cordobesas y sevillana la cuarta.
Por otro lado Sevilla se ha convertido en una importante ciudad siendo el centro del comercio con las Indias, desplazando a Córdoba de su antiguo esplendor.
Se establece nuestro personaje en Sevilla, primero como proveedor de las galeras reales, y posteriormente, a partir de 1594, como recaudador de impuestos atrasados (tercias y alcabalas), empleos ambos que le acarrearán numerosos problemas y disputas puesto que era el encargado de ir casa por casa recaudando impuestos, que en su mayoría iban destinados para cubrir las guerras en las que estaba inmiscuida España.