domingo, 18 de diciembre de 2011

Potosí





Para comenzar a hablar de Potosí comenzaremos por situarnos contemplando y describiendo una moneda de medio duro de dicha ceca.

Son 4 reales de Carlos III de la ceca de Potosí, del año 1774

 

Esta moneda fue regalo de mi buen amigo Pepe Naranjo; era de su abuela, Concha Pérez.

Anverso: CAROLUS III DEI GRATIA. 1774
“Carlos III por la gracia de Dios. 1774”
Busto laureado del rey, con armadura y manto
Reverso: HISPAN ET IND REX PTS 4R JR
“Rey de las Españas y de las Indias. Potosí. 4 reales. JR
Escudo cuartelado con castillos y leones alternados. Flores de lis en el centro y granada.  Columnas de Hércules con el “PLVS VLTRA” y corona real


La ceca de Potosí aparece con las letras PTS en anagrama, es decir, grabadas una sobre otra. Y las marcas JR corresponden a las iniciales de los ensayadores, concretamente en este caso (J) José de Bargas y Flores, y (R) Raimundo de Iturriaga. Las primeras monedas con estos ensayadores como responsables de la ceca aparecen en 1767 en piezas de tipo columnario y terminan en 1778, siempre en la ceca de Potosí.
Esta moneda es de módulo grande pues hubo también otros 4 reales de un tamaño ligeramente menor (32 mm) acuñadas en Madrid y Sevilla manteniendo, eso sí, el mismo peso.
Aunque esta pieza tiene buena conservación se observa en ella el paso del tiempo, habiendo desaparecido detalles del busto. Es decir, estamos ante una moneda que ha servido para lo que fue concebida, como elemento de cambio, sufriendo el desgaste propio del paso de mano en mano y siendo testigo real de nuestra historia.
Esta moneda se ve afectada por la Pragmática de 29 de mayo de 1772, que acomete la modernización de la moneda colonial americana ordenando la recogida de todo el numerario argénteo anterior a la vez que implanta otro con un nuevo tipo, consistente en busto real en el anverso, y escudo cuartelado en el reverso, coronado y flanqueado por las columnas de Hércules. Secretamente se rebajó la ley de 916 a 902 milésimas. 
La ceca de Potosí comenzó la emisión del nuevo tipo al año siguiente (1773) y se mantuvo hasta la independencia de los territorios americanos.


Pero la historia de la ceca de Potosí sobrepasa lo dicho anteriormente. Veamos:
Potosí es una de las cecas gubernamentales americanas, y corresponde a la Villa Imperial de Potosí (título otorgado por Carlos I), en la actual Bolivia. Comienza a acuñar moneda con Felipe II y termina con Fernando VII en 1825.
Su mina de plata se llama “Cerro Rico” y para darnos cuenta de su importancia ahí van esos datos: el cerro tenía en sus laderas unas 5,000 bocas de mina (sí, he dicho cinco mil), y desde los inicios de su explotación hasta principios del siglo XX había producido más de 3,700,000,000 de pesos, es decir, 1/3 de la producción de plata de América; aún se encuentra en funcionamiento.
La gran producción de plata de la mina era, de por sí, un inconveniente que no permitía detener la producción monetaria ni en plazos cortos. De ahí que continuase empleándose el antiguo procedimiento de acuñación llamado de martillo cuando según la normativa habría debido desaparecer. Era como la huelga a la japonesa.
¡¡España había encontrado una fábrica de dinero “contante y sonante” inagotable¡¡ Y sin embargo nuestro país se desangró durante siglos en las luchas en Europa sin darse cuenta totalmente de que el futuro estaba en América. 
La expresión “vale un Potosí” hace alusión a algo que tiene gran valor.


Nos encontramos, pues, con varios tipos de monedas acuñadas en Potosí:

-          Las macuquinas (acuñadas a martillo) a partir de Felipe II, sin fechar.
-          Tipo escudo de dominios, con Felipe III, datadas a partir de 1616
-          Tipo columnario clásico, que aparecen con Felipe V
-          El que corresponde a la moneda que presentamos que, como consecuencia de la recogida, es el más abundante.


Estas monedas cruzaron el océano Atlántico en los galeones y se desembarcaban habitualmente en Cádiz o Sevilla si sorteaban las tormentas, los corsarios ingleses  y los bancos de arena de Sancti Petri del golfo de Cádiz para, recorriendo la Ruta de la Plata, distribuirse por la península. Eso por decirlo de alguna manera porque lo cierto es que la plata se desvió en gran parte hacia Flandes, que fueron los verdaderos territorios beneficiarios en todo este asunto.

 



Otras monedas de Potosí:
1.- 1 real, posiblemente de Carlos III
2.- 8 reales de Fernando VII, de 1814