martes, 2 de noviembre de 2010

En 1641 no estaban para fiestas

El año 1641 marca un hito en la historia de mi pueblo, Espiel, pues el concejo compró a Felipe IV los terrenos del término municipal. Información existente en los archivos municipales indican que unos años después se volvieron a vender al marqués de Almodóvar, terminando la cuestión en que perdimos el término y los 2 millones de maravedíes que importó la operación.
Nada debe extrañarnos pues por esos años la economía del país estaba por los suelos y el Estado tenía pocos medios a su alcance para solucionar la grave crisis política y económica.



Las guerras de Flandes, con Francia e Inglaterra, la sublevación del principado catalán, la independencia de Portugal, la mala administración, los altos tributos, la falta de materias primas.... hicieron que el monarca realizase sus emisiones numismáticas dentro de una profunda crisis económica. Aunque el oro y la plata siguieron conservando su hermosa apariencia y ley y talla correctas en cambio proliferó el vellón que, en ocasiones, era prácticamente cobre con una constante alteración en su valor según se comprueba por los resellos que lo marcaban y que llegan a superponerse sobre una misma pieza, con un teórico e ingenuo aumento de su valor.
Un resello es una marca que se hace en una moneda para modificar su valor.


En el año 1641 se producen las rebeliones de Cataluña (ese año Luis XIII de Francia es nombrado Conde de Barcelona) y Portugal, y para sofocar esas rebeliones el Estado recoge y resella 10´5 millones de ducados en monedas de vellón equivalentes a unos 4.000 millones de maravedíes. Veamos dos monedas de cobre afectadas por el resello citado:




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La primera son 8 maravedíes de la ceca de Sevilla; el procedimiento de acuñación es de martillo. Tiene un resello de 8 maravedíes (VIII) de la ceca de Valladolid del año 1641. Es difícil ver resellos con esta nitidez.
Cabría preguntarse por qué se realiza un resello de 8 maravedíes sobre una pieza original del mismo valor pero no nos equivoquemos pues “Jalisco nunca pierde”, ya que en el año de 1628 se habían devaluado a la mitad (deflación ordenada por el valido Conde-Duque de Olivares), y ahora, en 1641, pasaban a valer otra vez 8 maravedíes.

Vamos a aclararlo: tú tienes 8 maravedíes, y en un momento dado el Estado dice que no son 8 sino 4. Y varios años después manda recoger las monedas, les pone un resello de 8 maravedíes y te devuelve la mitad de las piezas porque ahora valen el doble. Es el doble juego de inflacción-deflacción.

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La segunda es una moneda también de 8 maravedíes (VIII) pero a simple vista es muy distinta a la anterior. Está acuñada en Segovia y se le ve el año, 1606. Esa diferencia en la forma es debida a que está acuñada por un nuevo procedimiento llamado de molino.

Se trataba de un “ingenio” que aprovechaba la energía hidráulica del río Eresma y por medio de unos rodillos que tenían grabadas las caras de la moneda, se obtenían unos magníficos ejemplares. Era la modernidad a la vez que se dificultaba la falsificación.

Tiene un resello de 12 maravedíes (XII) del mismo año de 1641.

Aquí fue peor que en el caso anterior porque sufrió igualmente la devaluación del año 1628 quedando su valor reducido a 4 maravedíes (ojo, que el pan seguía costando igual), pero en el 1641 se triplica su valor pasando a 12 (y ahora tienes 3 veces menos de monedas en el bolsillo). Tremendo. Y por si fuera poco al año siguiente, 1642, todo el vellón se rebaja de forma tajante a 2 y 1 maravedí.


El trabajo del resellado fue tan intenso que se habilitaron nuevas cecas, por ejemplo, una en Trujillo para que con los beneficios que se producían mantener el ejército de Portugal, que se independiza este año. Aparecen cambistas o agentes de cambio que recogían el dinero para entregarlo a nombre de los vecinos; eran personas influyentes y de grandes recursos económicos que se llevaban un porcentaje. En el caso del resello de 1641, en el plazo de 30 días se tenía que recoger la moneda de vellón circulante.
Agravó la situación el hambre producida por la escasez de cosechas, que fue muy significativo en la provincia de Córdoba, y se produjeron levantamientos en las ciudades de Sevilla, Granada y la misma Córdoba.
¿Y qué otras consecuencias tuvo el resello de la moneda? Pues en primer lugar la desobediencia civil ya que hubo mucha gente que no entregó las monedas que poseían. Y por supuesto el aumento de moneda falsificada pues por un procedimiento sencillísimo se multiplicaba su valor.

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Evidentemente en el año 1641 los espeleños no estaban para fiestas. El Estado se las ingeniaba para aligerar los bolsillos de los ciudadanos. Como ahora.



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