sábado, 21 de agosto de 2010

La peseta (4)

Multiplos y divisores de la peseta


EN PLATA

La serie de Gobierno Provisional - 1ª República y Alfonsinas consta, salvo excepción, de piezas en plata de 5, 2, 1 pta, y 50 céntimos
Todas ellas de ley 835 milésimas menos la pieza mayor, de 5 pts o duro, que era de 900 milésimas. Se podría decir que se cumple el refrán de dar duros a 4 pesetas. A continuación series completas del “tío sentado” y del “pelón” para que se puedan observar los tamaños:




También existen series incompletas, entre las que destacan las 5 pesetas de Amadeo I de Saboya:

EN ORO

De preciosas se pueden definir las series de oro, de 25 y 20 pts, con busto a derecha y escudo con dosel



Alfonso XIII, hijo póstumo de Alfonso XII, tomó el poder en 1902, por lo que en todas sus monedas anteriores el poder lo regentaba su madre, María Cristina.


EN COBRE

La moneda fraccionaria de cobre se nos presenta en cuatro formas: 1, 2, 5 y 10 céntimos, y con una aleación compuesta por el 95 % de cobre, 4 % de estaño y 1 % de zinc.
Se emitieron en el Gobierno Provisional-Primera República, con Alfonso XII y Alfonso XIII, y siempre acuñadas en Barcelona.






La serie de la foto, del Gobierno Provisional-Primera República, de 1870, tiene en su haber historias curiosas, entre ellas el nombre de “perragorda” para la mayor, la de 10 céntimos, pues en su cara tiene un león con una melena no muy abundante, lo que llevó al pueblo a confundirlo con una perra. Pues estaba cantado, los 10 céntimos “la perragorda” y los 5 céntimos “la perrachica”.
La “perragorda” tuvo usos muy distintos:

  • Para reducir los chichones de los niños; se aplicaba al chichón y se ataba con fuerza con un pañuelo.
  • Para lanzarlas sobre el cañadul en los puestos de feria; si lo clavabas en el cañadul te lo llevabas. Era la escopetilla de plomos de entonces.
  • Para dar lugar a una nueva expresión lingüística: “Ese tiene muchas perras en el banco”
    La expresión “perragorda” también se atribuyó a la 1ª cotización de lo que mucho después sería la Seguridad Social. Así, hubo un momento, algo antes a la guerra civil del 36, en el que se contrataba a los trabajadores por el salario y la “perragorda”.
  • Como pesa en las balanzas. 1, 2, 5 y 10 cts. pesan exactamente 1, 2, 5 y 10 gramos respectivamente.
  • Después de aplastadas, como parche utilizado por los latoneros para tapar agujeros y grietas en los calderos de cobre de la época.
  • Para servir de contrapeso a los cuadros; situándolas encima o por detrás en el lugar adecuado quedaban perfectamente equilibrados.

  • Para dar por terminada una discusión: “Pa tí la perragorda”



Estas piezas están muy gastadas por el uso pero aveces podemos encontrar alguna en buena conservación. Los 2 céntimos de la foto anterior conservan aún el brillo original.


Se prolonga la acuñación hasta 1912 y su vida útil hasta la Guerra Civil.
Y tuvieron todas ellas un final decoroso pues cuando se recogieron en 1939 fueron entregadas al Ministerio de Obras Públicas para la electrificación de las líneas ferroviarias de Ávila y Segovia.




Por último, 10 céntimos a nombre de Carlos VII, pretendiente en la Guerra Carlista correspondiente. Fue vencido por Alfonso XII.

lunes, 9 de agosto de 2010

La peseta (3)

Las pesetas de Franco y Juan Carlos


Después de la Guerra Civil la primera peseta que aparece es en 1944. Es conocida como la del UNO. Es de cuproníquel.




Se identifica esta peseta con la España de la postguerra, y consecuentemente con la España de la alpargata, del gasógeno, de los burros y el arado, de las lavanderas, de los niños pelados al “cero”, de la cocina económica, del racionamiento, de las botas de los tres años (ya sabeis, el primer año te están grandes, el segundo bien y el tercero chicas).

No quiero dejar pasar un recuerdo muy lejano que tengo. En mi pueblo las mujeres que trabajaban y vivían en el campo venían al pueblo a hacer las compras los sábados. Hacían el recorrido descalzas, y cuando iban a entrar al pueblo se ponían los zapatos. Y se los quitaban a la salida.
En otro orden de cosas considero esta moneda bellísima.


A partir de ese año comienza una serie con la cara de Franco, y sólo dos variantes, la primera con busto esculpido por Mariano Benlliure y la segunda por Juan de Ávalos. Y las lógicas diferencias de los bustos por la edad pues se pasa de un adulto a un anciano. Los reversos son iguales en las tres, el escudo de los Reyes Católicos con el águila, las columnas de Hércules, el yugo y las flechas y la leyenda “Una, Grande y Libre”




Por estos años, la década de los sesenta, se produce en España un cambio de vida espectacular.
Estamos en los años del inicio del turismo, del “600”, de los Barreiros y los primeros Pegasos, de la lavadora, del televisor, del frigorífico, del tractor, del veraneo, de la emigración a Alemania, de las Universidades Laborales, del pollo, de los productos congelados, el tocadiscos, el transitor, de los pantanos (¿qué sería de nosotros sin los pantanos?)… y comienzan a verse los turistas. Podríamos seguir, y lo digo porque parece que se nos ha olvidado.




Con la muerte de Franco y el advenimiento de Juan Carlos no se modifica el reverso que, como se ve, permanece idéntico.





Es algo después, aprovechando el Mundial de Fútbol celebrado en España, cuando se rompe con el pasado y tenemos ya un reverso distinto. No obstante los símbolos del escudo son los mismos.

Prácticamente igual a la anterior en cuanto al tamaño, es la siguiente. Pero ha sucedido algo importante pues ya tenemos el escudo constitucional. Ahora es de aluminio. Se está produciendo un proceso inflacionario evidente




Y la última peseta que tenemos es también de aluminio, y un tamaño que hizo que se dijese de ella que era como “la picha del viejo, que por mucho que se la busca no la encuentra”, en relación a su diminuto tamaño.




Desde el inicio de la existencia de la peseta se ha pasado de 5 gramos de plata a poco más de medio gramo de aluminio.