lunes, 7 de junio de 2010

Dos feluses de Al Andalus

El felús es la unidad más humilde del sistema monetario hispanomusulmán. Su acuñación fue relativamente corta, abarcando desde la invasión hasta el inicio del reinado de Abderraman III, antes de su autoproclamación como “Príncipe de los Creyentes” ocurrida en el 316 H. A partir de ese momento no se fabricaron y si se quería moneda fraccionaria se cortaban los dirhames de plata.





Son siempre de cobre, y de ellos se sabe que su uso era local, que se empleaban para pequeñas compras y que el Estado no los aceptaba en el pago de impuestos pues para ello exigía monedas de plata y oro. No se sabe la relación con la plata, es decir, cuántos feluses entraban en un dirham.
Su tamaño y peso son variados al igual que su grosor; sin embargo con éste último se puede establecer que son muy gruesos los cercanos a la invasión, reduciéndose conforme nos aproximamos a Abderraman III. Otra característica, sobre todo en los primeros, es el empleo de un mismo cuño al margen del tamaño de la moneda, con el resultado de encontrarnos las leyendas incompletas.
Hoy vamos a discurrir con uno de los primeros y otro de los últimos temporalmente hablando.






El primer felús que describimos está acuñado en Tánger, y no tiene fecha. Se lee en sus caras:


Anverso: "No hay más Dios q / ue Dios / sólo Él "
Reverso: "Muhammad es el En / viado de Dios / Tánger "



Sólo en los primeros tiempos se produce esa división de palabras entre líneas, por lo que estamos alrededor del 92 H, justo el año que se produce la invasión de Hispania por Tariq, y muy improbablemente posterior al 110 H
Pertenece al grupo denominado “feluses de la invasión”, Periodo de los Gobernadores o Waliato.
La presencia de estas monedas en la península se debe a que con ellas se pagaba a los soldados invasores, que a su vez las distribuyeron por la península.






El segundo felus es en cambio de los últimos, de la última serie fabricada. Del tiempo de Abderramán III, está acuñado en Al Andalus con una datación del 303 H. Es interesantísimo.
Se puede leer:


Anverso: “No hay más Dios / que el único Dios./ Ninguno puede asociarse a El”
Reverso: “Mahoma / el enviado de / Dios / Ibn Bahlul”


Orla del reverso: “…este felus en Al Andalus …”


Pero, ¿quién es Ibn Bahlul?
Una posibilidad es que sea un rebelde. Durante el emirato las rebeliones e intentos de independizarse del poder central eran constantes, llegándose a tal punto que con Abdallah (abuelo de Abderramán III) los rebeldes dominaban casi toda la España árabe, no quedándole al Emir más que la capital Córdoba y su distrito.


Por esos años la dinastía de los Aglabitas (de Ifriquilla) azuzaba y apoyaba cualquier movimiento insurgente contra el poder del emir cordobés, y como se da la circunstancia de que esta moneda es muy parecida a las aglabitas no cabría sino pensar que no es omeya sino que Ibn Bahlul es un rebelde a Abderraman III.
Otra posibilidad, más consistente, es que sea el personaje que crónicas árabes identifican con Ahmad ibn Habib ibn Bahlul, que fue nombrado zabazoque (inspector de mercados) por el entonces emir Abderramán III en el mes de sawwal del año 302 H en sustitución de Muhammad ben Abd Allah al Jarrubi, y que permaneció en el cargo hasta el mismo mes del año 313 H en el que por una enfermedad que le impedía moverse fue sustituido por Yahya ben Yunnus al Qabri .
Se sabe como ya he indicado que el uso de los feluses fue local y restringido a las pequeñas compras. Su acuñación estaba relegada a gobernadores y a otras autoridades locales incluyendo al jefe de mercado, cargo importantísimo en la ciudad hispano-árabe.


Quedaría así justificada la presencia de este funcionario en esta moneda.


Con respecto al adorno en forma helicoidal (similar al símbolo de párrafo §) que aparece en el anverso, lo encontramos en la Mezquita-Catedral de Córdoba hasta en 82 ocasiones y siempre en las naves de Al-Hakem II y Almanzor, es decir, que fue grabado con posterioridad en una época ya plenamente califal. Lo encontramos en fustes, capiteles y cimacios. Los últimos estudios nos llevan a concluir que fue la marca no de un artesano sino de un taller o de una familia.

La invasión musulmana supuso un cambio cultural de consecuencias muy relevantes. Hoy, que se habla de la tolerancia y de la Córdoba de las tres culturas, sólo decir dos cosas:
1º.- Durante la época musulmana los impuestos llegaron a ser tres veces mayores (300 %) para los ciudadanos de otras confesiones.
2º.- Córdoba es la segunda ciudad de España en mártires cristianos, después de Zaragoza.
Las reflexiones os las dejo a vosotros.


2 comentarios:

  1. el nuemro de martires en Cordoba no era debido al furor fanatico musulman, si no al furor de martirilogio catolico. Los catolicos, muchos de ellos con hijos musulmanes o unitaristas, no aceptaban que las cosas estuvierancambiando tanto para ellos. Se sentian bastante desubicados. Eulogio de Cordoba entro en ardor misionero y redentorista e inflamo el animo de niñas facilmente adoctrinables para emnvairlas a los foros unitaristas a decir barbaridades sobre su fe, lo cual alarmo bastante a lso lideres catolicos, todo sea dicho, que trataron inutilemnte que Eulogio se bajara de su burramistica. No solo niñas, claro tambien adultos se unieron a esta moda de autoinmolacion, provocando al ira de los no catolicos, que los hacian detener, dejandolos en manos de la autoridad, que aunque trataba de evitarlo, se veia obligados a castigarles e incluso ajusticiarles por blasfemos. Incluso la autoridad catolica pudo entregar a Eulogio a la autoridad unitarista para que cejara a quella absurda situacion que solo hacia comprometer el estatus ya debil de los catolicos. Los pocos que iban quedando. Basicamente fue un "si quieres inmolarte, inmolate tú y dejanos en paz al resto". Se cumplió.

    historia.forogratis.es

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  2. http://www.youtube.com/watch?v=WhMSiiDBt7s

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