viernes, 23 de abril de 2010

El Cantón de Cartagena



5 pesetas del Cantón de Cartagena (peso 28´4 gr).
El destino hizo que fuese fabricada por los presos condenados por falsificación de moneda, a cambio de su libertad.



Ahora que se habla de una España federal parece que hemos descubierto las Américas. Aunque mejor pensado sí se descubrirían con el que llaman federalismo asimétrico (qué caradura).
Los movimientos independentistas se hicieron ya patentes a partir del destronamiento de Isabel II en lo que se ha denominado el sexenio revolucionario (1868-1875); en él se produjo un acontecimiento de importancia capital conocido como el Cantón de Cartagena.



Durante la Primera República su presidente Francisco Pi y Margall la proclama como República Federal con un proyecto de constitución federal que proponía la idea de España articulada en 17 estados, Cuba y Puerto Rico incluídos. E inmediatamente se produce a su sombra un levantamiento cantonal, cuando todavía se estaba discutiendo en las Cortes dicho proyecto, que se extendió por toda España (Valencia, Sevilla, Alicante, Cádiz …) y que tuvo su momento más épico en el Cantón independiente de Cartagena.

El planteamiento de su existencia reside en mantener la pureza de la idea federal incluso con la fuerza de las armas. Es la aventura más romántica a la que nos podemos enfrentar. Toda la sociedad cartagenera: el pueblo, las clases sociales altas, los gobernantes locales, el ejército incluida la marinería, los funcionarios, …( ¡Se suman al movimiento cantonal hasta los reclusos del penal! ) proclaman el Cantón de Cartagena el 12 de julio de 1873. Como el proyecto de constitución es rechazado por las Cortes el presidente Pi y Margall tiene que dimitir acusado de complicidad.

A partir de ese momento Cartagena no es España y se producen hechos como éstos:


  • Los gobiernos extranjeros envían embajadas que median entre España y el Cantón independiente.


  • El Gobierno Cantonal se pone en contacto con Estados Unidos y solicita formar parte de ellos. Éstos llegan a estudiar la propuesta.


  • Declaran la guerra a sus vecinos (Murcia, Alicante …) a los que invaden, bombardean y cobran “impuesto revolucionario” (¿te suena?).


  • El Gobierno de la República –insisto, de la República- cerca la ciudad que resiste el asedio durante 6 meses.


  • Y como todo estado independiente una de las empresas que acomete es la acuñación de moneda propia como señal de soberanía.

Lo habitual es que cuando una revolución necesita fondos lo haga emitiendo “vales” a los que denomina billetes y que además que lo haga sin control. ¿Qué necesito más dinero? Pues le doy más velocidad a la máquina de estampillar y listo.
En el caso del Cantón de Cartagena la acuñación de moneda rebasa los límites de la honradez pues fabrica sólo 150.000 piezas de 5 pesetas (duros) y de 10 reales (medio duro) en menor cuantía. Pero ahora viene lo bueno ¡con una ley de 925 milésimas!, es decir con mayor pureza que las gubernamentales que eran de 900 milésimas, ¡y con un peso de 28 gramos! frente a los 25 de los duros normales.


Llama la atención lo sobrio de su presencia a la vez que la pureza de sus líneas.
¿Cómo es posible que en una pequeña ciudad y en un tiempo récord (la existencia del cantón dura poco más de medio año) se diseñen y se acuñen estos magníficos ejemplares?


Para una acuñación se necesitan cuatro cosas: Interés de la propia acuñación, metal, maquinaria y obreros especializados.
Pues muy sencillo:


  • El interés se justifica con la necesidad de sufragar los gastos de la revolución.



  • ¿El metal? Más sencillo todavía, toda la plata que se pudo incautar junto con la producida en las próximas minas de Mazarrón.


  • Pero, ¿dónde se haría la fabricación? En los talleres de calderería de la Maestranza de Artillería del Arsenal de Cartagena, adaptando la maquinaria naval a las nuevas necesidades.



  • ¿Y quién haría la acuñación? Esto es lo mejor. Basta con leer a Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales el titulado “De Cartago a Sagunto”, Cap I: “Elogiando yo la perfección del cuño ... ese trabajo lo han hecho los buenos chicos que en nuestro presidio sufrían condena por monederos falsos”.

Es decir, que fueron sus autores los presidiarios del penal de Cartagena por falsificación de moneda, y que se convirtieron en honorables vecinos en virtud de los servicios prestados al movimiento cantonal. Señores, el mundo al revés.
Y ¿qué pone en las monedas? Pues sigamos leyendo a Galdós: “… por el anverso Revolución Cantonal.-Cinco pesetas; por el reverso, Cartagena sitiada por los centralistas.-Septiembre de 1873”

No era la primera vez que la ciudad de Cartagena acuñaba moneda pues ya lo había hecho en los periodos cartaginés y romano, y siempre con piezas de alto valor numismático. El Cantón de Cartagena se mantuvo independiente hasta el final de la I República, y sólo se rindieron al serles prometido el indulto general. Los cabecillas huyeron en un barco hacia Orán sin que los navíos que habían cercado Cartagena pudieran alcanzarlo, y centenares de cantonales fueron deportados a las Filipinas, a las Marianas y a Cuba.

En los tiempos que corren los independentistas imponen las normas al gobierno de España y se nos presentan como modelos.



Publicado en la revista El Barrero en la Navidad del 2006

miércoles, 21 de abril de 2010

La Banca Bartolomé López Simón




Recibo de ingreso en cuenta corriente


En los años 20, hace ahora casi un siglo, se gestó en Espiel un acontecimiento sin precedentes: la creación de un hecho empresarial con consecuencias muy positivas para nuestro pueblo, la Banca Bartolomé López Simón. Esa persona era mi bisabuelo.
Cuando mi tatarabuelo, arriero oriundo de la localidad almeriense de Turre, vino con sus burros a transportar piedras para la construcción de la carretera Granada-Badajoz, tuvo buen cuidado en que su hijo, el citado Bartolomé López Simón, aprendiese a leer y escribir. De esa forma comenzó siendo el administrativo de las minas de La Ballesta y terminó creando una banca en Espiel.

Supuso dicha acción entre otras cosas:


1.- Que los espeleños pudiesen guardar sus ahorros sin exposición a pérdidas o robos a la vez que recibían el interés bancario correspondiente. A partir de ese momento no era necesaria la baldosa ni el calcetín. No olvidemos que la venta de una casa, por ejemplo, ocasionaba el problema de no saber dónde guardar el dinero.


2.- Adelanto de dinero a los agricultores a cuenta de la próxima cosecha. Es lo que hoy anhela cualquier empresario que le conceda su banco, y que se denomina una línea de crédito.


3.- Que el capital acumulado se invirtiese en proyectos empresariales que a su vez repercutían directamente en el bienestar del pueblo.


En este sentido se construyó una fábrica de aceite de orujo junto a las “pasaeras” del río, hoy engullida por las aguas del pantano. En los años de sequía se ven las ruinas.
No había ninguna fábrica semejante en la comarca y permitió que nuestros agricultores aprovecharan el orujo resultante de la molienda de la aceituna, que hasta entonces se utilizaba en la alimentación de los cerdos, y sacar un beneficio extra.
En la Exposición Universal de Sevilla del 1929 se llegó a un acuerdo con un inventor para la instalación de un procedimiento novedoso de extracción.


En esta industria por primera vez se cotizó en Espiel la Seguridad Social de entonces, que se denominaba popularmente como la “perragorda” al ser 10 céntimos la cuota correspondiente.
De forma paralela se creó una fábrica de jabón a partir del aceite de orujo, con lo que todas las plusvalías quedaban en el pueblo.
Y para completar lo anterior se amplió la edificación del río con la instalación de maquinaria para la obtención de aceite de oliva virgen. Dicho aceite se destinó a la exportación a través del puerto de Sevilla. Diariamente se recibía un telegrama con la cotización del aceite en los mercados internacionales.

La Banca Bartolomé López Simón adquirió un vehículo marca “De Dion Butón” para realizar viajes regulares a Córdoba con el fin de despachar los asuntos propios con el Banco de España, vehículo que también se utilizaba para el desplazamiento a los pueblos limítrofes (Villaviciosa, Villaharta y Obejo que yo sepa) y cobrar los efectos bancarios a todos los comerciantes, empresarios y particulares de dichas localidades.





Cheque bancario en blanco



Publicado en la revista El Barrero en abril de 2010

lunes, 5 de abril de 2010

La Memoria Histórica / Saturno devora a sus hijos


La peseta de mi tío



El gobierno del Sr. Rodríguez nos tiene entretenidos con la Memoria Histórica y otras zarandajas, y ha puesto todo su ardor en recuperarla volviendo a ella cada vez que le interesa por cualquier motivo, involucrando a Ayuntamientos, a jueces, a excavadores de tumbas, a picapedreros que borran las huellas franquistas de las fachadas, etc.


Todos tenemos memoria y como parece que esto está de moda pues yo estoy haciendo el ejercicio mental correspondiente y, para que al menos mi familia no olvide, escribo estas líneas:


A los pocos meses del inicio de la Guerra Civil las tropas del general Franco entran en Espiel; en el mes de octubre del 1936.


En los días anteriores se produce la evacuación del pueblo siendo llevados casi todos sus habitantes hacia los pueblos del Valle de los Pedroches, pues hay que tener en cuenta que el frente se hallaba a partir de ese momento a la altura de la Chimorra, separando el Valle de los Pedroches del Valle del Guadiato.


Pues el día 20 de octubre de 1936 mi familia fue sacada de la edificación donde se habían refugiado por un grupo armado del Frente Popular procedente de Alcaracejos -chusma desalmada que había llegado al pueblo con intención de impartir justicia, saquear y "lo que fuese menester"- y montada en un camión es trasladada a Alcaracejos ( y de allí a Villanueva de Córdoba). Todos menos uno, Bartolomé López Muñoz, que fue separado del resto y llevado andando en la misma dirección (mi padre, que iba en el camión me contó como adelantaron después de las primeras curvas al grupo que llevaba a mi tío), quitándole la vida ya pasada la Venta. Su cuerpo quedó en la cuneta hasta que almas caritativas lo enterraron.


Hace varios años tuve que estar presente en el traslado de sus restos a otro nicho, y entre sus restos aparecieron dos monedas de plata, pesetas de los años 1876 y 1900 respectivamente. En la foto la de 1876 en cuestión.


Está claro que esta moneda, del inicio de la restauración borbónica, algo gastada, tiene a sus espaldas una historia muy dura: vivió el fusilamiento de su dueño y permaneció enterrada con él durante sesenta y tantos años.


Mi tío, Bartolomé López Muñoz, que era el cabeza de familia, había sido concejal del Ayuntamiento durante la República representando al Partido Radical. Cuando finalizada la guerra los muertos asesinados por el Frente Popular fueron enterrados juntos en un panteón al expreso, mi tío no fue incluido por no ser de tendencias derechistas, ni tampoco acompañó su nombre a la relación de "Caidos por Dios y por España" en la fachada sur de la iglesia.
Vaya, que no era de derechas en la acepción clásica del término, y a pesar de ello murió asesinado por los partidarios del "gobierno legítimo", por los "defensores de la libertad"



A la hora de escribir estas líneas tengo dudas sobre el título. Si "La Memoria Histórica" o si "Saturno devora a sus hijos". Opto por no desechar ninguno.


Y reconozco que esto de la momoria histórica es importante. A mí, desde luego, no se me ha olvidado nada.


Pd: A mi hija se lo he tenido que explicar pues no lo terminaba de entender: Nuestro tío era republicano y no lo mató Franco sino el Frente Popular. Y el Frente Popular era una coalición de republicanos de izquierdas, socialistas y comunistas




Estado actual de la edificación citada