domingo, 7 de marzo de 2010

Esclavos del siglo XXI

La definición de esclavitud en el Diccionario de la Real Academia española es:
“Dicho de una persona: Que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra”

La mayoría de los autores sostienen que mientras la democracia es incompatible con la esclavitud, el capitalismo no lo es, por lo que la esclavitud suele reaparecer en la misma proporción que avanzan las formas autoritarias de gobierno (Wilkipedia)

Una persona desembocaba en la situación de esclavo generalmente como consecuencia de la guerra. Los vencidos o eran eliminados si no tenían ninguna utilidad o pasaban a ser esclavos del vencedor. Es lo que podría ocurrirle a ese soldado que aparece postrado en esa moneda romana bajo la lanza de su vencedor, que se supone que era romano. Esa escena es muy común en cobres del bajo imperio.
Si la situación se resolvía de la segunda forma podrían suceder dos cosas: que fuese vendido en un mercado al mejor postor, o que pasase a servir en una galera como remero.


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Cuadrante de Constancio (337-361)


En el reverso soldado alanceando a un enemigo








Denario de la República Romana. Legiones de Marco Antonio (43 Ac)
Galera con remeros



Ya en la edad Moderna en las tierras de occidente la esclavitud estuvo muy extendida en América donde, como todos sabemos, los portugueses e ingleses llevaron multitud de subsaharianos para trabajar en las plantaciones.

La situación de esclavitud requiere, pues, que haya dos participantes, el esclavo propiamente dicho, que es esa persona que no tiene derechos porque han pasado a esa otra persona a la que comúnmente se ha llamado amo (o ama)

Hoy se han manifestado en todo nuestro país grupos de ciudadanos en contra de la nueva ley del aborto, ley que después de pasar los trámites del Parlamento acaba de ser aprobada por el Senado.
Cuando han pasado muchos siglos de que no hay esclavos en España, el gobierno del Sr. Rodríguez ha conseguido que los vuelva a haber. Los no nacidos son las personas que carecen de derechos y los que en el futuro no podrán ejercer su libertad. Son los esclavos, y el ama su madre al ejercer su dominio sobre el pequeño, porque según la ley del Sr. Rodríguez ella sí tiene derecho a que no viva su hijo.

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Ya sólo nos queda que nuestro rey no firme dicha ley, pero mucho me temo que esos pequeños están tan indefensos que ni siquiera el rey de todos los españoles los defienda.

lunes, 1 de marzo de 2010

DEI GRATIA - POR LA GRACIA DE DIOS

Esas frases son, quizás, las más empleadas en la numismática española, la primera en latín y la segunda en español, siendo la segunda la traducción de la primera.
Salvo en las monedas pre-romana y árabe, el latín se empleó con Roma, con los visigodos, en la moneda medieval, con los Austrias y con los Borbones hasta Fernando VII. Y el español desde el mismo Fernando VII hasta nuestros días.





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Cornado de Sancho IV, rey de Castilla y León
Cornado de Jaime I, rey de Aragón y conde de Barcelona



Ambos en latín.
Ahora que estamos siendo testigos del aislamiento que se está produciendo del idioma español en distintas comunidades de la nación y que el idioma se utiliza en ellas no solo para comunicarse, es conveniente que sepamos que jamás se empleó otro idioma en nuestra moneda que no sean el latín o el español, ni aún en los momentos en que algún territorio fue independiente del resto, como fue el caso del Reino de Aragón (o como algunos prefieren llamarlo corona catalana-aragonesa) durante la Edad Media.
Analizaremos bajo esta perspectiva varias monedas. Las dos primeras son de la citada Edad Media. Son contemporáneas, una del Reino de Castilla y León, y otra del Reino de Aragón. Se lee en la primera:

“SANCH REX // CASTELLE E LEGIONIS”
(Sancho Rey de Castilla y León)
Es un cornado de Sancho IV “el Bravo” (1284-1295) acuñado en Cuenca. Durante su reinado tuvo lugar la famosa defensa de Tarifa por Guzmán el Bueno. Es una moneda de vellón, de peso 1 gramo y que como vemos se utiliza en sus inscripciones el latín. La marca de ceca son un cuenco y una estrella, difíciles de ver debido al pequeño tamaño de los cornados.


El matrimonio de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, con Petronila, hija y heredera del rey de Aragón Ramiro II “el Monje”, es considerado por los catalanistas como una hábil diplomacia que permitirá la unión de los dos territorios, pero en la jerga andaluza esto se llama un braguetazo: el conde tenía 24 años y la princesa 2.
De esa época es la segunda moneda, en la que está escrito:

“BARQINO // IA CO BR EX”
(Barcelona – Jaime Rey)
Es otro cornado, de vellón igualmente, de Jaime I “el Conquistador” (1213-1276). Rey de Aragón que comenzará la expansión por el Mediterráneo.

Quiero insistir en que el “Jaime Rey” se refiere a Rey de Aragón pues de Barcelona era conde, título nobiliario de inferior categoría como sabemos, y Cataluña un principado.
Y se utiliza en ella igualmente el latín a pesar de estar acuñada en Barcelona (BARQINO es la marca de ceca) y siendo el reino de Aragón territorio independiente. De estar escrita en catalán habría puesto JAUME y no IACOB (Jacobo).
También se le conoce por el nombre de dinero ternal pues tenía tres partes de plata sobre doce, es decir el 25 % de plata
No se pueden aportar fotos del País Vasco o de Galicia al no ser reinos independientes y consecuentemente no haber acuñado moneda propia.
El reducido tamaño sólo permite inscripciones cortas, y con dificultades de lectura al emplear escritura gótica.









Fernando VII. 4 reales de Lima, 1821. Latín



Fernando VII. 10 reales de Bilbao, 1821. Español




Y ya con Fernando VII se produce el cambio del latín al español, idioma que al ser conocido por todos los ciudadanos de España lo encontramos en todas las monedas desde entonces. Las fotos corresponden a anversos de dos piezas del mismo año 1821, y en ellas se leen las frases que encabezan este artículo: DEI GRATIA y POR LA GRACIA DE DIOS, como se puede observar la primera en latín y la segunda en español.

Nota: digo español y no castellano porque se escribió antes en La Rioja que en Segovia, y se habló en Aragón antes que en Toledo.


Publicado en la revista El Barrero en la Navidad del 2008