domingo, 7 de febrero de 2010

Aqabat al-Baqar

En la carretera de Granada-Badajoz, algo después de coronar la Cuesta de la Matanza y ya cerca de Córdoba, se divisa en el horizonte la silueta de un castillo en estado ruinoso. Conforme nos acercamos a él vemos que tiene planta cuadrangular con torreones en sus esquinas, poca altura y de tapia. A pesar de un intento de restauración se halla en mal estado.
Se sabe que es califal pero sin poder determinarse el momento de su construcción.

La situación política del estado califal se encontraba allá por el año 400 H dentro de la guerra civil o fitna (parece que la guerra civil es un estado natural de nuestra patria: Sertorio, ahora con los musulmanes, los Trastamaras, de las Comunidades, Guerra de Sucesión, Guerras Carlistas … no se salva ninguna época). La situación degeneró hasta el punto de haber tres califas al mismo tiempo: Hixén II, Mohamed II y Çuleiman, y terminaría arruinando el califato. Los hechos de armas más importantes de la guerra civil son: La batalla de Kantish, junto a Alcolea, la de Aqabat al-Baqar y otra que se dio en tierras malagueñas junto al río Guadiaro.

Para los espeleños es muy significativa la batalla de Aqabat al-Baqar entre los bandos de Mohamed II y Çuleiman. El primero, con la ayuda de los condes Ramón Borrel III de Barcelona y Ermengol de Urgel, así como de los obispos de Barcelona, Gerona y Vich -los cuatro últimos murieron en la liza-, se enfrentó a las tropas de Çuleiman que contaba con la ayuda de los bereberes. Aqabat al-Baqar, no es ni más ni menos que el Castillo del Vacar –denominado tambien de Mano de Hierro- y que como sabemos se encuentra dentro del término municipal de Espiel. Esta batalla tuvo lugar precisamente según las fuentes árabes el 16 de sawwal del 400 H. (2 de junio del 1010).
Las tropas de Çuleiman resultan perdedoras por lo que tienen que abandonar precipitadamente Medina Azahara, donde estaban asentadas con sus familias.
Posiblemente las monedas califales que se encuentran por los alrededores de nuestro pueblo no proceden sino de los bereberes que en su huída fueron enterrando en distintos sitios del término. Todas las que conozco son anteriores a dicha fecha.

Efectivamente, las fuentes numismáticas confirman los hechos anteriores. Las fotos corresponden a dirhems de Mohamed II, Çuleiman e Hixén II respectivamente, del año 400 H.
Como datos interesantes: En la primera se lee en el último renglón del anverso Ibn Maslama, y en el reverso “El Iman Muhammad / Amir almunimin / Al-Madhy bil-lah”. (El Imán Mohamed // Príncipe de los creyentes // El Pacificador por la gracia de Dios).

En la segunda, si os fijáis, vuelve a aparecer el nombre de Ibn Maslama en el mismo lugar. Se sabe que era el mismo personaje del primer dirhem por lo que habría que preguntarse ¿cómo es posible que aparezca en monedas de bandos contendientes?, ¿se trata de lo que hoy se conoce en términos políticos como un cambio de chaqueta? ¿o los aspectos técnicos primaron sobre los políticos? En todo caso tuvo que ser un personaje con una gran importancia social en su tiempo. Las crónicas de la época nos lo relatan como visir de Hixen II y saib al-surta (jefe de policía) con Çuleimán.

El tercer dirhem está acuñado en Medina Azahara; se lee en su reverso: “Waliyyo-l-ahd / El Imán Çuleymán / Amir almunimin / Al-Mostain bil-lah / Mohammad //” (Príncipe Heredero / El iman Çuleiman / Príncipe de los Creyentes / El Protegido de Dios / Mohamed). El primer renglón va con el quinto: “Príncipe Heredero Mohamed”; era su hijo al que lo tituló como Príncipe Heredero en un intento vano de perpetuar la dinastía.

En la batalla de Aqabat al-Baqar era la primera vez que las banderas catalanas ondeaban en la cuenca del Guadalquivir. Hoy en cambio lo hacen de una forma más sutil, bajo una colonización encubierta que en el futuro, si no se remedia, frenará el desarrollo de nuestra tierra.





Cuatro dirhems del año 400 H. El primero es de Mohamed II y está acuñado en la ceca de Al Andalus. Los otros dos son de Çuleiman, el primero de Al Andalus y el segundo de Medina Azahara; ésta es de las últimas monedas acuñadas en la mítica ciudad. El cuarto, de Hixén II, también de Al Andalus.

Publicado en la Revista El Barrero en abril del 2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario