domingo, 22 de noviembre de 2009

Tanto Monta






De vez en cuando cae en tus manos una moneda que te permite disfrutar al irle poco a poco desentrañando la información que atesora. Y cada vez que te detienes a observarla ves detalles nuevos que te permiten reflexionar sobre ellos, consultar la opinión de expertos y sacar conclusiones . Y como ejemplo esta moneda de la que hoy disfrutaremos.


Con los Reyes Católicos se inicia una época numismática única en el mundo en cuanto a la calidad y abundancia de la moneda acuñada, fruto del resurgir económico que comienza a aparecer en el país. Esta pieza tiene un diámetro, un peso y una ley no conocidos hasta entonces en la península. Y a la vez se dan otras circunstancias originales y curiosas con los Reyes Católicos tales como el que algunas de sus acuñaciones se prolongaron hasta el reinado de Felipe II. Dicho de otra forma, muchas monedas emitidas por Carlos I y Felipe II llevan inscritos como titulares a los Reyes Católicos.


¿Sería esta moneda que hoy vemos una de las afectadas, y que aunque su titulares sean Fernando e Isabel no corresponda a ellos sino a su nieto o bisnieto? Ahí radica una de las características de la investigación numismática, que nos puede llevar al conocimiento real de nuestra historia. El análisis de esta pieza nos revela datos interesantísimos. Se lee en ella:


Anverso: FERNANDVS ET ELISABET DE (Fernando e Isabel)
Reverso: REX ET REGINA CASTELE LEGION (Rey y Reina de Castilla León)


Peso: 13´6 gr. Diámetro: 34´7 mm. Metal: plata, ley 11 dineros 4 granos (sistema duodecimal de la época que equivalen a 930´551 milésimas)
Son 4 reales de los Reyes Católicos, de la ceca de Sevilla, y sin datar.


La marca de la ceca de Sevilla es precisamente una S mayúscula que aparece a la izquierda del escudo, y el valor de 4 reales se identifica por los cuatro palitos a la derecha del mismo.


En el reino de Castilla-León durante los Reyes Católicos hay dos etapas monetarias, anterior y posterior a la conquista de Granada, identificadas por la aparición en el segundo de una granada en el escudo. La reforma tuvo lugar el 13 de junio de 1497 con la Pragmática de Medina del Campo que dice así: “...que se labre…moneda de plata que se llame reales i medios reales i quartos de reales i ochavos de reales...de la una parte nuestras armas reales y de la otra parte la divisa de el yugo de mi el Rey i la divisa de las flechas de mi la Reina...”.


Y esas son las monedas de las que supuestamente se prolonga su acuñación. Parece ilógico que piezas con el nombre de aquellos fueran acuñadas en tiempos de emperador o de su hijo Felipe II, pero hay explicaciones:
- La no aparición de múltiplos en la Pragmática. Se habla de reales, cuartos, medios y ochavos de reales pero no de 2, 4 u 8 reales, por lo que las piezas múltiplos serían posteriores a ese periodo.
- Las monedas a nombre de Carlos I son escasísimas
- Brevedad del reinado de Felipe “el Hermoso” y Doña Juana que les impidiese acuñar, y después Carlos I absorbido por viajes y los problemas del principio del reinado
- Al acreditarse el oro y la plata de los Reyes Católicos era aconsejable no modificarla ni siquiera en tipos y leyendas.


Hay un documento de Juan de Arfe (1535-1603) muy significativo: “....y el tiempo que vivió la Serenísima Reina Doña Juana...siempre conservó la moneda de sus padres, sin que el Cesar Carlos Quinto, su hijo, la mudase...sólo en Indias hizo batir moneda con las columnas de Hércules...”. Todo lleva a concluir que las acuñaciones a nombre de los Reyes Católicos se prolongaron con Juana la Loca, con Carlos I e incluso con Felipe II, ¡bisnieto éste de aquéllos¡
La citada Pragmática indica también que la leyenda sería “... Fernandus e Elisabet Rex e Regina Castelle e Legionis e Aragonum e Cecilie e Granate o de lo que ello cupiere”, conscientes de la dificultad de incluir tantas palabras en tan poco espacio. Ya podemos entender que el “DE” es el inicio del Dei Gratia, que a Castelle le falte una “L”, y a Legionis le falte “IS”, y que falte completo Aragonum, Cecilie y Granate.


Otro detalle importante es hacer notar que el tipo de la letra que se emplea en esta moneda es “latino” (ya dentro del Renacimiento) caracterizado por letras mayúsculas esbeltas y de líneas puras similares a las actuales de imprenta, y por tanto no se corresponde con el tipo “gótico” contemporáneo de los Reyes Católicos, en este caso con grafías regordetas, grosores oscilantes y abundantes curvas. Ese cambio estilístico se produce en torno a 1525 (reina Carlos I). Por estos motivos esta moneda no sería fechable antes de 1525.


Y por otro lado, en el reverso, junto al yugo, aparece una “P” tumbada que siempre se ha considerado como una marca de la ceca de Sevilla. Investigaciones más recientes llegan a la conclusión de que no es una P sino una “D” cuadrada. Es la inicial del ensayador, Melchor Damián, que es el primer ensayador cuando se pone en funcionamiento la nueva Casa de Moneda de Sevilla en 1587. Damián murió el 5 de Agosto de 1590. Pues ya tenemos la horquilla en la que nos movemos: la fecha de acuñación posiblemente estaría entre 1525 y 1587 y mucho más próxima a la segunda (Carlos I o Felipe II) si la moneda fue batida en la antigua ceca de Sevilla, y entre 1587 y 1590 (y estamos con Felipe II) si se batió en la nueva.


Como se ve, las cosas no siempre son lo que parecen.

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