lunes, 23 de noviembre de 2009

Los huracanes del Caribe






El Reino de Portugal formó parte de la corona española desde el año 1580 hasta el 1640. En el primero Felipe II heredó sus territorios por ser nieto del monarca lusitano Don Manuel. En el segundo es proclamado rey de Portugal el duque de Braganza con el nombre de Juan IV.
Numismáticamente se dan dos circunstancias en ese espacio de tiempo: 1º/ la moneda portuguesa se acuña a nombre del monarca común, 2º/ la moneda española incorpora el escudete con las quinas de Portugal en la parte central-superior del escudo de dominios, fundamentalmente en las cecas de Sevilla, Toledo y Madrid.
Hecho este preámbulo pasamos a estudiar la moneda de la foto, que tiene una historia interesantísima.


Procede de un naufragio frente a Cabo Cañaveral, en el Caribe, y en un análisis superficial vemos que es tosca, de tipo macuquino (comunes en Potosí y Lima) y bastante gastada. Igualmente vemos el escudete de las quinas portuguesas en el centro del escudo. No se aprecia ningún resto de su escritura. Por el peso, 27´4 gramos, son 8 reales.


Todo apunta a que esta moneda pertenece a la llamada “flota del oro” mandada por el capitán general de la Flota de Veracruz Juan Esteban de Ubilla que, el día 30 de julio de 1715, se hundió por un ciclón tropical a la altura del Cabo Cañaveral (después Cabo Kennedy). El día 24 de julio había salido de La Habana en dirección a Florida antes de girar hacia el Este y adentrarse en el Atlántico aprovechando los vientos contralisios. Se hundieron todos los barcos, entre ellos el “Grifón”, y sólo se salvó el “Urca de Lima”. El capitán Ubilla pereció. El viaje realizado se señala en el mapa con líneas continuas, así como el que no se llevó a cabo con discontinuas. Partiendo de Potosí (hoy en Bolivia) posiblemente se embarcó en Cartagena de Indias (Venezuela) hacia La Habana, donde se concentraban los tesoros para su posterior destino a la península; la entrada se debía producir en Sanlúcar de Barrameda, y por el Guadalquivir hasta Sevilla.


En noviembre de 1972 la casa Schulman de Nueva York subastó 2000 lotes de monedas recuperadas por los buscadores de tesoros. De ahí procede esta moneda.
La pregunta surge fácil: ¿Cómo realizaba el viaje de las Indias a España? ¿Qué hacía esta moneda en esa flota si en principio las que llevan el escudo portugués incorporado como hemos dicho se habían acuñado en la península?


No hay regla sin excepción. Sólo en una ceca y en un año se acuñó moneda con el escudo de Portugal en las Indias, en Potosí en el año 1638, siendo el ensayador Pedro Treviño. Es decir que esta moneda sí llevaba el viaje adecuado cuando su galeón se fue a pique por la tormenta.
Las grietas son consecuencia de la acuñación a martillo realizada con mucha prisa, lo que nos da idea de que era más importante la cantidad de moneda acuñada que la calidad del resultado; y las manchas negras son restos de oxidaciones marinas a pesar de una exhaustiva limpieza.
Estas piezas son muy escasas porque la mayor parte de la plata que se producía en las Indias tenía como destino el pago de los salarios de los Tercios de Flandes; se transportaba en lingotes y se acuñaban en las cecas de los Países Bajos.
Muchas veces nos hablan de las tempestades o los corsarios y creemos que son fabulaciones y cosas de las películas. Pues no, y aquí tenemos la prueba.


La ley de las monedas de plata de la época acuñadas en Potosí y Lima era muy baja, no superior a 800 milésimas, por lo que Felipe IV ordenó cambiar los tipos en 1650 (Reales Cédulas) para solucionar el descrédito de la moneda de las Indias. Desapareció así este tipo con escudo en anverso y cruz en reverso para dar paso a las monedas llamadas columnarios.


Ésta sería su leyenda completa: PHILIPPVS IIII DG - TR - 8 // HISPANIARVM REX 1638


Muy pocas veces el Estado Español hace valer sus derechos ante estos hallazgos cuyo propietario legítimo es precisamente él, al margen de los derechos de los descubridores. En este caso son coleccionistas privados los que hacen que piezas como ésta vuelvan a estar en España. Al escribir estas líneas la empresa Odyssey ha encontrado algo así como 500,000 monedas de oro y plata de un galeón hundido cerca del estrecho … que si no eran aguas españolas … que si el galeón era inglés … que si no tenían permiso para buscar …Lo que sí es seguro es que a nuestro gobierno lo ningunean todos, que probablemente nos quedaremos sin nada y que el Ministro de Exteriores y la Consejera de Cultura justificarán lo bien que lo han hecho.


Publicado en la revista El Barrero en agosto de 2007

2 comentarios:

  1. Enhorabuena Sr. Juanma me encanta su blog, esta muy bien y con mucha informacion, asi que desde hoy sere su seguidora. Saludines..!!!!

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