miércoles, 1 de marzo de 2017

El primer duro


El primer duro

Hace 15 años que vivimos con el euro, por eso los muchachos jóvenes ya no saben lo que es un duro simplemente porque no lo han vivido.
Pero ha sido una de las monedas con más arraigo durante varios siglos. Los últimos duros han correspondido a Juan Carlos I y desaparecen con la entrada del euro.
El duro tuvo dos momentos. El primero se corresponde con los 8 reales, eran los llamados duros antiguos; y el segundo son las 5 pesetas. El momento del cambio se da como podéis suponer con la aparición de la peseta en 1869.

Hoy nos vamos a detener con uno de los primeros duros que circularon en España




Felipe II, 8 reales de la ceca de Potosí, 1577-1581
Peso: 26´3 gr, diámetro: 38 mm

Estos primeros duros son piezas muy raras, y son de las llamadas “macuquinas” que es una palabra que proviene del quechua y que significa “las golpeadas” pues estaban acuñadas por el procedimiento de martillo (como casi todas las monedas antiguas). Salvo alguno de Carlos I, es con Felipe II cuando empiezan a aparecer los primeros duros, acuñados unos en la Indias y otros en la Península.

En su anverso tenemos el escudo de dominios y la leyenda
"PhiliPVS dg hispANIArvm"
en blanco las letras conservadas; y a la izquierda arriba P, y abajo A.
En el reverso tenemos escudo cuartelado con castillo y leones rodeados por una orla octogonal, y la leyenda
"eT INDIArvm rex"

La letra P es la marca de ceca, pero en estas primeras monedas nos enfrentamos con un problema y es que había dos cecas americanas con una misma marca: Lima y Potosí.
En este caso lo tenemos solucionado porque la letra A que se sitúa debajo nos indica el nombre del ensayador y que hace referencia a Juan Álvarez Reinaltes, ensayador asociado a la ceca de Potosí.

Por otra parte estas monedas no tienen fecha, siendo complicado establecerla. En este caso hay datos que sitúan a este ensayador en los años 1577 a 1581 en la ceca de Potosí. Pero también hay datos que lo sitúan entre 1586 y 1589, e incluso entre 1586 y 1590.
A Alonso Rincón, primer ensayador de la ceca de Potosí le siguió Juan de Ballesteros Narváez, tres ensayadores desconocidos con las iniciales M, L y C, y Juan Álvarez Reinaltes
No se cuenta con ninguna información sobre el funcionamiento de la ceca de Potosí desde el año 1576 a 1581, lo que justifica esa ambigüedad con respecto a la fecha de acuñación de este duro.
No deben considerarnos estos datos como algo negativo sino, al contrario, una información valiosísima que permite una posible localización en el tiempo. Las primeras monedas de Potosí son del año 1575.

Otra cuestión estaría en los arañazos que se le observan en el anverso. Son debidos a un ajuste del peso que se realizaba en la propia ceca, aunque también hay quien cuestiona ese dato al preguntarse que lo lógico es que esa operación se habría realizado en el cóspel antes de la acuñación.
Y por último la orla octogonal del reverso es un adorno muy utilizado en la moneda de plata moderna hasta Carlos III. Hasta Franco lo utilizó en las 100 pesetas de plata de los años 60.


domingo, 22 de enero de 2017

La muerte de Almanzor


La muerte de Almanzor

De todos es conocido que “Almanzor perdió el tambor en Calatañazor en el año 1002”, o por lo menos es el versillo que se nos enseñó de niños para aprendernos dicho acontecimiento.

La realidad puede ser otra. Desde luego no están del todo conocidas las noticias sobre la muerte de Almanzor, el mayor caudillo de la España musulmana.
En primer lugar habría que cuestionarse la propia batalla de Calatañazor, e incluso que hubo algún autor que defendió la fecha del 998 (387-8 H) como de la muerte de Almanzor.
Almanzor realizó dos expediciones anuales contra los territorios cristianos, y según las fuentes más fidedignas en la primavera del año 392 H (1002 JC) hizo venir fuerzas de caballería desde África por no ser ya necesarias allí (su hijo Abdelmelik había pacificado aquellos territorios y le acompañaba en la expedición) que se unieron a las andaluzas, saliendo de Córdoba hacia Toledo, donde se les unieron otras fuerzas, entre ellas la caballería del Algarve y milicias de Mérida y Badajoz. Y se dirigieron a La Rioja, siendo el acontecimiento más importante el saqueo del monasterio de San Millán de la Cogolla.
Conocedores de las noticias correspondientes, el conde de Castilla Sancho Garcés y su aliado el rey de León Alfonso V se dirigieron a su encuentro, lo que ocurrió a finales de julio en las proximidades del castillo de Kalaat al Nosur (hoy Calatañazor).

La batalla, en caso de que existiera realmente, se dio el 8 de agosto, pero muy bien pudieron ser escaramuzas que no serían ni muy graves ni decisivas ya que ni los autores musulmanes ni cristianos de la época relatan dicha batalla. Murió Almanzor del 9 al 11 según los distintos autores (ramadan 392), pero ¿cómo consecuencia de las heridas de la batalla?
Almanzor tenía 64 años, edad avanzada en aquella época. Participaba personalmente en todas y cada una de las expediciones y se trataba de desplazamientos a caballo de más de mil kilómetros. Se sabe exactamente que no podía montar a caballo en la última parte de esta expedición lo que perfectamente podría deberse a sus dolencias de gota, enfermedad de la que era tratado por el prestigioso médico y cirujano cordobés Abu-l-Qasim, Abulcasis.
Autores con autoridad defienden que ya estaba enfermo al inicio de la campaña y que, al no poder ser llevado a marchas forzadas, fue esa una de las causas de que al conde castellano le diese tiempo a reunir fuerzas contra el musulmán.



  
“La vuelta de Almanzor, enfermo y vencido en la batalla de Calatañazor”. Representa el momento en que sus soldados lo sacan del campo de batalla. Cuadro de Rodríguez Losada. Salón Liceo del Círculo de la Amistad de Córdoba.


En todo caso pasó su última noche en Berlanga de Duero posiblemente el 25 de la luna de ramadán del 392 de la Hégira (10 de agosto del 1002). Al amanecer se dirige hacia la ciudad de Madinat al-Salim, Medinaceli, muriendo en el camino.
Fue enterrado en Medinaceli envuelto en vestidos confeccionados por sus hijas, con telas procedentes de su ciudad natal, Torrox, y con el polvo recogido al cepillar sus ropas después de las batallas, y que guardaba en una cajita que siempre le acompañaba. Se escribió sobre su tumba: “Sus hechos declaran lo que era; nunca verá otro tal que defienda la España musulmana”.
El hecho de que Almanzor muriese a los pocos días en Medinaceli a consecuencia de la enfermedad explica perfectamente que el vulgo creyera que había muerto por el encuentro o por el sentimiento de su derrota.




Fig. 1: Hixén II. Dírham del 392 H. con Amir de Hachib y Tamliy como sahib al sikka



Fig. 2: Hixén II. Dírham del 392 H. con Abdelmelik de Hachib y Abdelmelik como sahib al sikka


El registro numismático es muy esclarecedor con respecto a la fecha de esos acontecimientos. En el año 392 H tenemos dirhames de dos tipos, unos (fig. 1) con Amir como Hachib, es decir Almanzor como Primer Ministro, y otros (fig. 2) con Abdelmelik con el mismo título. Abdelmelik era el primogénito de Almanzor y le sucedió al mando de la nación, pues ya sabemos que Hixen estaba recluido en Medina Azahara, actuando Almanzor en la práctica como verdadero califa.
Y con respecto al sahib al sikka (jefe de la ceca) encontramos a Tamliy con Almanzor (fig. 1) como ya venía apareciendo desde el año anterior; y Abdelmelik con Abdelmelik (fig. 2), casualmente los dos tenían el mismo nombre. Incluso hay referencias de que Tamliy aparece en algún dírham como jefe de la ceca con Abdelmelik, lo que se justificaría con que prefirió mantenerlo en el cargo hasta encontrar una persona de su confianza, y que el nuevo nombramiento se produjo algo después.

Teniendo en cuenta que el año 392 H concluyó en noviembre, quedaban sólo tres meses desde la muerte de Almanzor para su finalización. Y considerando que las noticias tardan en llegar y que la presencia de Abdelmelik en la moneda supone la preparación de nuevos cuños y el inicio de nuevas series, sería lógico que ese año se encuentren numerosas monedas con el nombre de Almanzor y pocas con el de su hijo. Y así es, pues las segundas son escasas.
Es decir, que en el año 392 H se produjo la sustitución de Almanzor por su hijo, que ya continuará en el cargo hasta el final de la década. Queda así confirmada la muerte de Almanzor en el año 392 H.
Comentar que en segundo dírham las leyendas de las orlas están incompletas: en el anverso faltan las centenas (trescientos) y en el reverso la última palabra (asociadores) está incompleta.

La muerte de Almanzor coincidió con dos efemérides; una, la noche del Destino, laylat al-qadr, que correspondía a la primera revelación del Corán a Mahoma, y la otra, el quinto aniversario de haber arrasado Compostela, incluida su catedral, aunque dejando incólume la tumba del Apóstol Santiago.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Almanzor, intrigas en la corte califal




Almanzor, intrigas en la corte califal

No estuvieron los años con Almanzor en el poder exentos de intrigas y para ello vamos a relatar, aunque de forma muy esquemática, los hechos que ocurrieron a partir del año 386 H, y que han sido descritos por autores como R. Frochoso en “Análisis sobre los dirhames del año 388”. El presente artículo debe considerarse como un complemento del anterior.
Almanzor actuaba como verdadero califa, estando el titular recluido en el palacio de Medina Azahara. Su madre, la sultana Subh, en una maniobra para que Hixén recuperase el poder intentó sacar del alcázar la suma de 80,000 dinares del tesoro califal escondiéndolos en cántaros recubiertos de miel y mermelada con el fin de ganar apoyos a la familia omeya.
Descubierto el complot, Almanzor decidió trasladar todo el tesoro a su residencia de al-Zahira ese mismo año del 386 H. Se trasladaron  sólo ese año 5 millones de dirhames y 700,000 dinares.
Pasó el tiempo y en el año 399 H, ya muerto hacía años Almanzor, se produjo el inicio de la guerra civil con la consiguiente sublevación del pueblo que  asaltó Medina al-Zahira y se apoderó del tesoro.
Es decir, que estamos hablando de monedas que en principio no habían circulado, encontrándose consecuentemente totalmente nuevas y que databan del 386 H y años siguientes.
Estamos en los años de la guerra civil lo que supone una inseguridad total. El pueblo abandona Córdoba y esconde su dinero hasta mejor momento. Son monedas que pasaron directamente de la ceca a Medina al-Zahira y de ahí a ser enterradas por lo que estos atesoramientos, cuando se encuentran, llevan una gran cantidad de monedas sin circular como hemos apuntado.



 
Hixén II, dirham del 388 H, ceca de Al Andalus

Como ejemplo podría servir este dirham del 388 H (998 JC). A una primera vista su estado del reverso lo podríamos definir como calamitoso pues su escritura se encuentra casi totalmente empastada. Pero al estudiarse con detenimiento su conservación podría calificarse como de muy buena, excepcional.
Sin embargo el estado del anverso sí es más deficiente pero no por la circulación de la moneda sino porque el cuño empleado había tenido un uso más prolongado. El hecho de que haya esas diferencias en cuanto al estado de cada una de las caras es simple: cuando se almacenan los cuños al final del día se hace en estanterías o cajones al expreso; en uno los anversos y en otro los reversos. Y al día siguiente, cuando se va a empezar la jornada, a cada operario se le proporciona uno de cada cara, pudiendo tocarle uno totalmente nuevo del reverso como en este caso y otro ya gastado por el uso como este anverso.





Veamos algún detalle del reverso: la H de Hixén y la R de Amir.
En sus bordes de observa una terminación en dientes de sierra. Eso nos indica que su epigrafía fue realizada en estas letras con un buril y un martillo, con los que se iban grabando las letras en negativo sobre el cuño. Y que el buril avanzaba en pequeños espacios a la vez que el martillo lo empujaba con sus golpecitos, y el buril se iba girando siguiendo la letra que se trataba de realizar. Es por ese motivo por lo que los dientes de sierra aparecen en las curvas. Otras muchas letras de ese reverso tienen las mismas características.
Y la imagen en negativo del cuño pasaba a positivo cuando se acuñaba la moneda.
Es decir, que la conservación es óptima pues han quedado conservados esos pequeños detalles. O lo que es lo mismo, esta moneda no ha circulado.
El dirham que hoy presentamos cumple todas las características de las piezas a las que nos hemos referido en esta pequeña historia.
Es difícil encontrar dirhames con estas características. No obstante lo he visto también en uno del emir Muhammad I del año 250 H.